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domingo, 12 de noviembre de 2023

Todo tiene solución

Acompañamiento para Gestión del Cambio 

Todo tiene solución y como puedes elegir, en tu mano está decidir tu nivel de excelencia. 

¿Cómo? 

Desarrollando nuevos modelos mentales. 

¿Cómo? 

Cambiando tu mapa del territorio, porque este no puedes cambiarlo, sólo puedes ocuparte del mapa.

Así tomas conciencia de que puedes cambiar tu foco, centrándote en la solución, dejando a un lado el problema, sea el que sea. 

Esto te conduce a mejorar tu nivel de excelencia como persona.

Cuanto más trabajes en cambiar tu mapa centrándote en las soluciones en vez de en los problemas, más mejorarás.
 
Más adelante veremos cómo cambiar tu mapa...

De momento céntrate en lo que deseas, en tu meta, tu objetivo, en ese cambio que quieres lograr.

En la medida en que interiorices que todo tiene solución, tomarás conciencia de la inexistencia de límites. Estos te los pones tú con tu mapa. 

Puedes llegar donde quieras y alcanzar el máximo nivel de excelencia si realmente te lo propones.

En este momento y en relación con lo que ahora quieres cambiar trata de definir tu meta, visualizándola y qué nivel de excelencia personal quieres lograr, en relación a esa meta, sin que te reste en otras áreas de tu vida. 

La excelencia de una parte debe sumar al conjunto.

#teacompañoenelcambio
#coachingactivo

.              @arizcuncoach



lunes, 19 de noviembre de 2018

Lo único que permanece es el cambio 4 - Personaje Ingeniero



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


Todo está en ti y en tu mente.

Eres tres personajes en uno: Creador, Ingeniero y Evaluador. En esta ocasión vas a traer al segundo personaje de los tres que eres: el Ingeniero.

Este va a ser el que diseñe el plan de acción. Tu personaje creador es quien dibujó la realidad que quieres y te la presentó con todo lujo de detalles en un presente futuro: Tu meta.

Ahora toca trabajar. No vale sólo con visualizar, con adaptar el lenguaje. Hay que hacer. Y aquí es donde tu personaje ingeniero tiene que actuar.

Tienes la visión global de cómo quieres que sea tu vida en ese tiempo futuro, pero estás aquí ahora, en tu realidad presente, por lo que es necesario trazar el mapa y concretar las metas.

Existen herramientas que pueden ayudarte a situarte en el presente, en dónde y cómo estás, para tomar decisiones en base a esa realidad presente.

En coaching el trabajo principal es la definición de la meta, del objetivo.

Por un lado está lo que quieres, lo que deseas. Imagínate un bocadillo que sale de tu cabeza en forma de pensamiento, de idea. Es como una nube. 


Tu personaje ingeniero es el encargado de convertir el deseo en objetivo, que vamos a representar como una diana, con las herramientas y técnicas adecuadas.

Un objetivo tiene que tener una característica esencial: la precisión. Debe ser preciso, CONCRETO.

Para ponerte en acción y no quedarte en el mundo de las ideas y deseos, es necesaria la actitud, que es el elemento motivador. Hay que entrenar al personaje creativo para que modifique ese lenguaje interno y convertirlo en positivo y motivador.

De un “no haces nada” a un “¡venga, que tú puedes!” hay una diferencia notable. Es esencial que tengas la seguridad de que puedes. Y de aquí surge otra característica indispensable de un objetivo: que sea asequible, REALIZABLE. 

En cuanto a la posibilidad de realización de algo, es importante CREER que puedes hacerlo, que ERES CAPAZ. Si no lo crees es muy complicado que ni siquiera lo intentes. Por eso en coaching es tan importante determinar previamente este aspecto, el grado de realizable que es un objetivo para ti, para trabajar las creencias y los miedos, antes de ponerte en marcha, o para determinar si es o no realista (yo tengo un objetivo que es ir al espacio en un mes, pero me temo que no es un objetivo realista, así que no voy a desgastarme en intentarlo)

Como aquí estamos hablando de cambio, pero el referido de pasar de un estado a otro que quieres, hay algo que te va a ser útil conocer y que va a determinar qué es aquello que puedes cambiar y lo que no. 

Para ello te propongo que desde tu personaje ingeniero  dibujes dos círculos concéntricos. Uno más grande y otro más pequeño dentro.

El de dentro, el más pequeño lo vamos a denominar CÍRCULO DE INFLUENCIA. El más grande lo vamos a llamar CÍRCULO DE PREOCUPACIÓN.

Todo lo que te preocupa y te gustaría cambiar está en el círculo grande y en el círculo pequeño está lo que depende de ti y puedes cambiar. El espacio que queda entre el círculo grande y el pequeño es aquello que no depende de ti, aquello que no está en tu mano cambiar. No está en tu control. 

Ese espacio fuera de tu control es en el que se mueve la especulación mental.

No está en mi mano ni en mi control ir al espacio en un mes, aunque quiera. No hay mucho que yo pueda hacer para que eso se haga realidad. Así que si me preocupo por eso, estoy transitando por ese espacio entre el círculo de influencia y el de preocupación y es ahí donde la mente hace de las suyas, especulando e inventando. Inútilmente.

Puede que antes de que termine el mes, un coche negro con el distintivo de la NASA pare delante de mi casa y dos personas de negro muy amables me inviten a irme con ellos… No es muy probable. Pero sí lo es que me sienta fatal si permanezco en la puerta de mi casa, nervioso y preocupado, esperando que aparezca ese coche.  

Ya ves que esa frase que dice: “si tiene remedio, ¿por qué te preocupas? Y si no lo tiene ¿por qué te preocupas?” es absolutamente cierta. No debes preocuparte de aquello que no está en tu control cambiar.

Y ahora que ya has visto este aspecto tan importante a la hora de establecer un objetivo, lo siguiente es establecerlo. Sí, ¿pero cual?

En las sesiones de coaching, este es un momento de dificultad, decidirse por un objetivo. Porque puedes tener muchos, de diferentes áreas de tu vida.

Para ayudarte existe una herramienta muy interesante y de mucha utilidad que es el mapa de vida o “mapa telaraña”, un esquema de áreas, que desde tu personaje ingeniero puedes trabajar.

Es divertido de realizar y muy gráfico. Para dibujarlo, antes haz una lista de áreas de tu vida. 

Por ejemplo:

-     - Salud
-     - Familia
-     - Trabajo
-     - Dinero
-     - Amistades
-     - Pareja

Una vez que los tengas, dibuja un círculo grande:


Ahora dibuja tantos radios como áreas de tu lista. Imagina que son los cortes de una pizza, para hacer porciones iguales, nombrando cada punto en el círculo:


Una vez dibujado todo como te he explicado, ahora es el momento de establecer el grado de satisfacción que tienes en cada área, que es lo que te va a indicar en qué área quieres trabajar.

Podría hacerse lo mismo sólo en un área, por ejemplo la del trabajo, y dividirla en distintos aspectos, como podrían ser:  Orden del espacio de trabajo,  Gestión del tiempo, Organización de tareas, etc. Los aspectos que tú consideres importantes en esa área.

Para establecer el grado de satisfacción puedes crear una escala de 1 a 10 en cada aspecto, siendo el 0 el centro del círculo:


Una vez establecida la escala, pon el grado de satisfacción de cada aspecto en la gráfica y después une los puntos:


Te sale una figura. Es el polígono de satisfacción. Con vértices más o menos lejos de la línea del círculo, donde se situaría la máxima satisfacción, el 10. 

En este ejemplo, los dos aspectos con menos puntuación en la escala serían el dinero y la salud. Hay que decidirse a trabajar con uno, el más importante para ti. Si el ejemplo fuera mío, elegiría la salud y me enfocaría para empezar en esa área.

Todo lo que se sitúa en el interior del polígono es lo conseguido, lo que tienes. El espacio que queda entre el perímetro del polígono y el círculo es el potencial, el área de cambio. 

Piensa que la forma de este polígono va a ir cambiando a lo largo de la vida y que hay que trabajar constantemente en él .

Una vez escogido el aspecto, por ejemplo la salud, se puede volver a hacer un esquema de áreas, pero ya todas referidas a la salud y así hasta determinar el objetivo por el que quieres empezar.

Cuando tengas definido ese objetivo, que podría ser por ejemplo: hacer deporte, aún hay que seguir indagando y trabajando. Hacer deporte está bien, pero quizás es demasiado amplio aún, como lo era aún más “tener buena salud”. Es necesario, y es otra característica principal de un objetivo, que este debe ser lo más ESPECÍFICO posible.

Muy bien. Ahora ya tienes claro en qué área de tu vida quieres enfocarte para cambiar y tienes un objetivo claro y realizable.

Para ayudarte a conseguirlo hay una pregunta que puedes hacerte: “¿Quién puede ayudarme”?

Siguiendo con los círculos puedes representar tus relaciones mediante círculos concéntricos con uno en el centro que eres tú. Desde ese círculo y desde dentro hacia fuera están las personas más o menos cercanas. De todas ellas puedes determinar quién  puede ayudarte y explorar esas posibilidades de ayuda. No hagas caso a tu creencia, si la tienes, de que no necesitas ayuda, que puedes solo. Tu ayudarías ¿no? Pues eso… Hay que saber dar y recibir 

La imagen de más arriba, la de la diana, representa la precisión. Si quieres tirar con arco, no puedes coger el arco, colocar la flecha, tensar y soltar, así sin más. 

En la técnica de tiro con arco hay que precisar el tiro, estabilizar, mantener el foco y disparar. Estas acciones son las que determinan la clave del éxito.

Además de persistir y no desistir (habrá que realizar el tiro cuantas veces sea necesario) manteniendo el foco en el objetivo. El objetivo no es este preciso tiro que vas a intentar. Es el resultado a medio plazo que vas a conseguir tras múltiples tiros.

Hay que enfocar con acciones concretas y medibles, acciones que tienes que decidir y realizar, teniendo en cuenta las dificultades internas y externas que vas a encontrarte, estableciendo el nivel del  1 al 10 de la expectativa y valorando posteriormente del  1 al 10 el resultado.

Como si hubieses efectuado el tiro con arco, ¿cuál era tu expectativa previa al tiro? Y ¿cuál ha sido el resultado? Y cuando la flecha ya está clavada en la diana, a la vista del resultado y de lo lejos o cerca que está del centro, ¿qué puedes hacer en el siguiente tiro que te acerque al objetivo?

Tras todo lo visto y con la ayuda de tu personaje ingeniero, ya estás en disposición de establecer un objetivo para ti en el que comenzar a trabajar.

Este objetivo identificado, debes querer conseguirlo, creer que puedes, debe ser lo más preciso posible, debe ser realista, debe tener una fecha de realización, un tiempo concreto para lograrlo y debe ser posible medir el grado de consecución, como cuando se ha disparado la flecha y ves en la diana dónde se ha clavado.

Persiste en el intento, no pierdas el foco, apóyate en los que pueden ayudarte y ¡a por ello! 

Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Diciembre 2021







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jueves, 15 de junio de 2017

Empieza, aunque falten cosas


    Acompañamiento para Gestión del Cambio    






Hoy voy a hablar sobre acción. 

Imagina que vas a hacer un puzzle. 

Lo tienes ahí, has abierto la bolsa de las piezas y las has volcado en la caja.

Y estás delante del tablero vacío y la caja llena de piezas esperando ser colocadas.

¿Qué haces?, ¿te pones a comprobar que estén todas las piezas?, ¿las cuentas?

¿O más bien te pones manos a la obra a construirlo?

Las piezas hay que irlas buscando, una a una y comenzar.

Cuando inicias algo puedes hacer dos cosas, no ponerte en marcha hasta tener todo lo que necesitas, o crees que necesitas. 

Esto puede alargarse mucho, porque siempre va a faltar algo. O no vas a saber de antemano la pieza que te va a encajar del puzzle.

O bien, empezar.

No digo que tengas que ir a lo loco, ni a ciegas, sin saber ni lo que quieres hacer.

En el caso del puzzle, tienes claro que quieres hacerlo, completarlo. Pieza a pieza. 

Se trata de arrancar. Empezar, ponerse en marcha aunque falten cosas, o no sepamos lo que falta.

Esperar a que las circunstancias cambien, a que llegue o cambie algo, esperar como quien espera el autobús, sentadito, sin hacer nada, sin saber siquiera el destino al que quieres ir, o sin ni siquiera ir a la parada...es la mejor manera de vivir en la pasividad. 

Tienes que tener un objetivo, el que sea, tomar un autobús, construir un puzzle, perder peso, ser feliz, salir de una situación que no te gusta, estudiar algo, lograr algo con un deporte, cambiar de trabajo, formar una familia, etc. 

Y ponerte en marcha. En acción.

Empezar a seleccionar piezas y probar si encajan, con paciencia, con tesón, con confianza. 

Si quieres empezar algo, tienes que empezarlo, por la primera pieza. 

Si es posible, tener una estrategia, por ejemplo buscar las esquinas del puzzle y las piezas que conforman el perímetro, que tienen un lado plano...

Un objetivo, una forma de comenzar. Y ponerse en marcha. 

Ese es el secreto. Lo demás va apareciendo.

Si tienes miedo de no lograrlo, no empezarás. Y es del todo imposible recorrer un camino si no te pones en marcha. Imposible.

Puedes escuchar a tu mente diciéndote que no lo conseguirás, que son muchas piezas, que el camino va a ser difícil, que no sabes qué te vas a encontrar. Puedes hacer caso a esa voz boicoteadora.

Y te quedarás ahí. Y las piezas no van a empezar a colocarse solas, ni el autobús va a ir a recogerte a tu casa, ni el camino va a ponerse a deslizarse bajo tus pies para que avances.

Hay un nivel de confianza que es necesario tener. Confianza en que encontrarás lo necesario, y en que avanzarás. 

Unas veces más rápido, otras más lentamente. 

Incluso puede que te atasques y tengas que encontrar una solución para seguir avanzando. O pedir apoyo, ayuda.

No esperes a tenerlo todo seguro y claro. Si te dieran un puzzle con las piezas numeradas, que no presentase ninguna dificultad, ¿qué sentido tendría?

Si supieses todo previamente con certeza, si no existiese el reto, ¿qué aprenderías? Nada. Te limitarías a hacer, sin aliciente, mecánicamente. 

Empieza, aunque falten cosas, aunque no sepas del todo. Aprende sobre la marcha, equivócate. Persiste. 

Será muy gratificante el logro, cuando lo consigas, pero también lo será el camino y el aprendizaje. 

Eso es crecer, Eso es vivir. Empieza ya.

Jorge Arizcun - Coaching Activo
Diciembre 2021






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miércoles, 24 de mayo de 2017

Túneles

    Acompañamiento para Gestión del Cambio    
                                                                  


TÚNELES


Solo hay una forma de gestionar los cambios: Transitarlos.

Un cambio es pasar de una situación en la que se está a otra en la que se quiere estar. 

Eso es gestionarlo. 

No se trata de cambiar por cambiar, sino de hacerlo con un sentido, con un objetivo. 

Estoy en un sitio y quiero cambiar a otro.

Transitar el cambio conlleva normalmente una emoción: el miedo. 

Provocado por la incertidumbre.

Cuando quieres cruzar un sistema montañoso por carretera para pasar de un lado al otro, puedes plantearte dos caminos: Subirlas y bajarlas, en caso de que pueda hacerse por carretera, o hacerlo atravesando un túnel, en caso de haberlo.

Vamos ahora a quedarnos con esta opción.

Quieres ir al otro lado de la montaña. Partes de un lugar con luz y vas a otro también con luz distinta, de un paisaje a otro diferente, a veces incluso con un cambio de tiempo. 

Puedes partir de un lado nuboso y gris y encontrarte al otro lado del túnel sol y calor, o al revés.

No lo sabes de antemano.

Tampoco sabes la longitud y lo tortuoso o recto que será el túnel.

Pero inexorablemente tienes que atravesar el túnel, recorriendo esa distancia por ese camino oscuro y estrecho que se cierra ante tu vista.

Su longitud dependerá de las montañas que atraviesa y la distancia a salvar.

Se te puede hacer eterno, monótono, pesado, angustioso.

Así son los túneles. 

Conectan dos realidades y no hay un verdadero aliciente en su interior, a menos que seas un niño y disfrutes con los túneles. 

Lo normal es que no haya mucho que ver dentro y sólo vale recorrerlos.

A veces puedes especular estando en el interior del túnel, con el tiempo que va a durar.

Y quieres ver la luz al otro lado, la salida, pero no llega.

Quieres correr más, se te hace desesperante. Avanzas pero todo es igual ante tus ojos.

En un túnel no hay realmente nada más que una carretera que circula por un agujero, sin nada interesante, sólo luces (si las hay) que se suceden a intervalos iguales.

Un túnel hay que pasarlo, nunca es un lugar para quedarse.

En los tránsitos de cambio vital, los túneles pueden ser muy largos y muy oscuros.

Esa oscuridad interminable y constante puede hacer que se instale un temor irracional al propio hecho de recorrer el túnel.

Puede surgir claustrofobia, aungustia, ansiedad...

Pero se trata de una conexión. Y se sale. 

Más pronto o más tarde se sale.

Se vislumbra primero una tenue luz al frente, que va haciéndose más y más fuerte, acercándose a nuestra velocidad. 

Es la salida.

No hay que precipitarse. 

Un túnel requiere paciencia. Concentrarse en recorrerlo y hacerlo con conciencia.

Te está llevando de un lado a otro. 

Bueno, es más correcto decir que te permite ir de un lado al otro. 

Eres tú quien tienes que recorrerlo a velocidad constante, sin detenerte y con el convencimiento de que saldrás de él.

A mayor cambio, más distancia, más montañas a salvar. Más paciencia.

Y cuando al final ves la salida, que al principio no podías ver y después la vislumbrabas como una pequeña y lejana luz, que no parecía acercarse, te invade una sensación de "al fin" (alivio) y puede que también la impaciencia, querer correr más de lo que se puede o se debe. 

No debes permitirlo. 

Un túnel lleva su tiempo y hay que asumirlo.

Porque siempre tiene un final. Y en el otro lado hay luz y otra realidad para vivir. 

Otros alicientes.

Y una vez recorrido, dejarás atrás ese túnel, necesario para pasar de un lado al otro, con sus angustias, sus impaciencias y sus miedos. 

Es el camino del cambio. 

Puedes probar a mirarlo y a vivirlo como lo haría un niño. 

Se te hará más corto y puede que hasta interesante... 

Jorge Arizcun
Mayo 2017





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viernes, 17 de marzo de 2017

¿Qué quieres recoger?

                     

Trick or Treat      Crecimiento Personal






Esta entrada va de intentar responder a una pregunta que hace poco me planteó alguien cercano y querido.

Tras escuchar el primer audio publicado en Youtube, de la anterior reflexión publicada "¿Entramos al cine?" 


me hizo esta pregunta: "¿Qué quieres recoger?"

La verdad es que es una pregunta muy interesante. En algunas de las entradas anteriores la respuesta está implícita.

(la persona que se anime a leer todas las entradas, ¡genial!. Será que le gusta lo que aquí se escribe y comprenderá más este camino que voy descubriendo y describiendo por aquí)

Mi respuesta a la pregunta de qué es lo que quiero recoger, la primera que me vino fue: 

"De momento estoy sembrando. Ya te diré por dónde voy. El vídeo es para arrancar con el canal de Youtube, complementando el trabajo del blog y ampliándolo. Enriqueciéndolo"

Bueno, esa es la respuesta que di. Y es verdad. Pero está incompleta, naturalmente.

¿Qué opinas de este trabajo, tú que ahora me estás leyendo?

Efectivamente es una labor de siembra. Siembro palabras, ideas, artículos, para llegar a las personas. Es el motivo básico por el que publicar y mantener un blog...

Aunque hay más. Y quizás antes que lo anterior esté sacar y expresar por escrito lo que bulle en mi cabeza, ordenarlo como ideas coherentes, razonarlo, reflexionar sobre ello y después publicarlo para compartirlo.

Hace unas pocas entradas (curiosa medida del tiempo, aplicable a un blog) escribí una intención clara. Quiero compartir para apoyar.  Y quiero dedicarme a esto, que llevo haciendo inconscientemente y de forma natural desde que me acuerdo, en todos mis ámbitos de relación.

Porque he descubierto, en esta etapa de mi vida de profundo cambio, que lo que verdaderamente me gusta y quiero hacer es esto. Acompañar a otros a transitar sus desiertos, sus infiernos, sus cambios.

Para eso me estoy preparando. De muchas maneras. 

Con un trabajo personal de evolución y gestión de mi propio cambio muy intenso y continuado. Formándome, leyendo, haciendo cursos, participando en programas.

Una de las cosas que más me está impactando, una de tantas, es trabajar con coaches. He visto claro, pero mucho, que ese trabajo es para mi. Coach. 

Estoy teniendo sesiones de coaching personal con un amigo y gran profesional. Y este trabajo que estoy haciendo, acompañado por él, está cambiándome.

También los programas en los que estoy participando y en concreto el de Gestión del Cambio y la Incertidumbre, que dirigen coaches expertos, están abriéndome mucho los ojos y la mente.

Y esa apertura incluye el descubrimiento de un tipo de trabajo que me parece apasionante y que se alinea con eso que yo quiero recoger.

Así que decidí hace algún tiempo ser Coach. 

Coach. Vaya, ¡cómo mola! ¿no? (o ¡qué padre! en mexicano, o ¡qué chévere! en colombiano y otros países, cool!...)

Qué moderno. Suena bien ¿verdad? 

Sí, ¿pero eso qué es? Yo lo entendí desde que he tenido ocasión de acercarme a ese mundo del coaching.

Para entendernos, es como un entrenamiento personal. Pongo este símil porque se comprenderá mejor. Cuando uno trabaja con un entrenador personal, el que debe hacer el ejercicio es el que entrena ¿no?

Más o menos. 

La idea es que el Coach, si lo asimilamos a un entrenado, lo que hace es acompañar en ese entrenamiento y el que suda y hace los ejercicios es el cliente.

El coach un acompañante, alguien que apoya a otro o a otros para que puedan sacar de su interior lo que ya tienen. Para que descubran. El trabajo del coach es el de acompañar en el descubrimiento. Y ahí está la magia de este trabajo. 


En el símil que más me gusta, el de la montaña, sería ese compañero de ruta que va al lado de uno un trecho y que logra que el montañero al que acompaña pueda decidir hacia dónde quiere ir y vaya eligiendo lo que hacer y por donde ir para alcanzar esa meta a la que se ha propuesto llegar.

¿Y qué hace el coach? Pues sólo eso. Acompañar. Parece fácil ¿no? 

Lo parece, pero no lo es. Hay que saber cómo hacerlo. Y requiere de una formación en técnicas y habilidades específicas, así como de "horas de vuelo".

Y en ello estoy. En esa formación como coach. Para acompañar a otros en sus procesos de cambio. Para ser ese montañero que acompaña en esa ruta cambiante y difícil.

Los coaches que voy conociendo, han llegado ahí, a ser coaches profesionales, partiendo de experiencias vitales duras, que les han hecho pasar por estos procesos de cambio. También, y eso debe verlo y sentirlo cada uno, llevaban dentro sin saberlo esa habilidad de escuchar, de apoyar, de acompañar. 

No se trata de terapias, ni de tratamientos, ni de formación. No. Se trata de acompañamiento y de técnicas para que la persona que acude al coach pueda ella misma descubrir y vaya caminando y aclarando su ruta, su objetivo, comprometiéndose consigo misma.

Y no se quede parada. Si uno se para no avanza. 

La vida es un camino. Si te detienes el camino no va a moverse pasando por debajo de tus pies hacia atrás para que tú avances. No. Los pasos los tiene que dar uno.

No sé si esto aclarará la pregunta de "¿qué quiero recoger?" Espero que sí.

Esto es un proceso. Supongo que puede empezarse de muchas maneras. Yo he elegido ésta. Formarme, estudiar, leer, pensar, reflexionar, experimentar y transitar mi cambio hacia un fin: Ayudar a que otros lo puedan transitar. 

Y me baso en mi propia experiencia y en lo que yo aprendo en el proceso, que ahora sé que no va a terminar, porque la vida es exactamente eso, cambio.

El cambio da miedo. Ya escribí y escribiré más, y hablaré de la zona de confort y del reto que supone salir a esa otra zona de incertidumbre, como camino hacia la zona donde ocurren las cosas, donde se cumplen los sueños y se producen los milagros.

¡Que se producen!

El primer paso es ver lo que uno quiere y desea. Lo demás es ponerse, aprender, experimentar, arriesgarse. Y eso se hace con apoyo.

Yo lo estoy teniendo y muy valioso. Y no quiero quedarme con esta experiencia sólo para mi. 

Ahora veo y observo a las personas desde otro punto de vista, con mucha más atención y con otro conocimiento.

Y lo que veo, una y otra vez, mire donde mire, es muchas personas resignadas. Caras serias. Preocupación, ira. Personas y personas con problemas. No veo tantas personas felices y radiantes. Muchos quieren aparentarlo, pero veo que no lo están.

Mira con atención las expresiones y las posturas de las personas con las que te cruzas. Observa el tipo de e  nergía que desprenden. El tipo de luz.

¿Qué ves más? ¿personas luminosas que desprenden energía positiva, erguidas, radiantes?, ¿o esas otras más grises, resignadas, instaladas en la monotonía y en la apatía? 

Sí, claro, hay de todo. Y no todo el mundo está así. Y no todo el tiempo. Todos tenemos momentos de luz y de energía alta. Pero muchas personas, muchas, viven instaladas de forma habitual en vidas no tan luminosas y con no tanta energía.

Y muchas otras andan perdidas, sin objetivos claros, resignadas a su suerte y viviendo en el miedo y en la incertidumbre. Medicadas, tomando remedios para el miedo, medicamentos anti-emociones.

Me estoy acordando de la canción de Sabina "pastillas para no soñar"

Os la pongo aquí:

pulsa play para ver el vídeo

Pues a eso me refiero. Vivir sin soñar, sin arriesgar. Consumiento ansiolíticos y antidepresivos, fumando compulsivamente, bebiendo como cosacos. Anestesiados.

¿Cuántas personas y muchas jóvenes tratan de escapar de sus realidades con estas adicciones?

No es mi intención pintar un mundo y una realidad gris. Pero hay mucho tono gris. Hay muchas personas perdidas en sus encrucijadas, que no se atreven, que no aceptan el cambio. Personas y organizaciones.

Pregunta a cualquiera ¿qué tal?...

Se necesitan personas que sepan apoyar. Que se formen para acompañar en esos tránsitos de cambio necesarios para salir de estas realidades grises. Con experiencias de cambio. Con ganas de poner luz. Activadoras. 

Así lo veo y en ese camino estoy. No en vano este blog quiere ser un faro que ilumine.

Eso es lo que quiero recoger. Para mi y para los demás, a los que pueda y se dejen acompañar.  

Gracias por la pregunta. La respuesta sobre todo me aclara a mi las cosas. Y me anima a seguir en este camino que he escogido. Hay que empezar con uno mismo. Me apoyo en esos profesionales. Y quiero ser uno de ellos.

Sigo sembrando. Estoy seguro que recogeré. Ya estoy recogiendo. 


Jorge Arizcun