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lunes, 30 de enero de 2023

Donde hay patrón...

 

    Acompañamiento para Gestión del Cambio 





Esta frase que todos conocemos, o la gran mayoría, se refiere al mundo de la náutica y la marina. Pero es extensible a todos los ámbitos organizativos en los que existe una escala jerárquica.

En las organizaciones más evolucionadas que han adoptado organigramas planos, esta frase tiene una aplicación muy relativa e incluso no tiene aplicación ninguna, al haberse implementado modelos colaborativos plenos, con un trabajo intenso en la gestión de los equipos y el fomento de la responsabilidad.

Pero lo diferencial, lo que hace que estos modelos tengan éxito, es el trabajo en la actitud de los miembros de esos equipos que lideran en sus parcelas de responsabilidad y lo hacen también cuando, debido a la arquitectura de esos organigramas, deben asumir responsabilidades diversas, dentro del modelo colaborativo propuesto. Todos los miembros del equipo están para todos y todos comparten el liderazgo y la responsabilidad.

Ante una dificultad o un fracaso, todos los miembros del equipo asumen la responsabilidad, que es compartida. 

En este tipo de equipos, cuando se relacionan con otros equipos en un plano más amplio, logran coordinarse de una forma engrasada y sin fricciones. La visión de la organización indica el camino y los miembros de los equipos que interactúan, generan un equipo más grande, con la misma premisa colaborativa y de responsabilidad compartida.

En este tipo de organizaciones no hay cabida para lo que se denomina "escurrir el bulto", "mirar para otro lado", "eludir responsabilidades", "procrastinar", "escaquearse"..., en definitiva, no hay empleados o responsables estrella. No se mira a ninguno de los miembros en especial, salvo al que por circunstancias o cronograma del proyecto, haya asumido la responsabilidad y el liderazgo de esa etapa o fase concreta, con el consenso del resto. Pero este tipo de responsabilidad no es de jefatura sino de coordinación. 

No existe el "eso no es mi parcela", "esto corresponde a fulano o a fulana", no. Porque es cosa del equipo. La comunicación fluye en horizontal con la certeza de que todos los integrantes del equipo son conocedores de la información, de que el nivel de competencia es el mismo en todas las personas y que aunque existan especializaciones concretas en determinadas parcelas de gestión, cualquiera está capacitado para ocuparse de cualquier asunto, aunque el nivel competencial no sea el mismo. 

Es un modelo en el que no existe ese "ya te envié un mail", porque no se elude la responsabilidad y aunque se haya enviado un mail a otro miembro del equipo, eso no significa que me quito el asunto de encima, que lo paso y paso. No. En este modelo no se delega, se colabora y el envío de un mail es el inicio de una colaboración. 

Pero este modelo es utópico para muchas organizaciones, para la mayoría. Porque las inercias son en demasiadas ocasiones insalvables y los cambios hacia otros modelos, debido a esas inercias resultan tremendamente difíciles. 

Puede que algunas personas dentro de las organizaciones se vean con fuerza, energía y talento suficientes para dar un paso al frente e intentar iniciar ese camino, comenzando por convencer al escalafón superior del organigrama que se pretende aplanar. Son conscientes de las barreras que se van a encontrar, de las dificultades, de que pueden ser percibidas como una amenaza. 

La idea de estas personas puede ser brillante y puede escalar a esas estancias superiores. Puede también ser aprobada y puesta en marcha. Y ahí comienza el trabajo titánico de convencer a compañeros y tratar de implementar el modelo poco a poco. Estas personas tienen una dificultad añadida y es que además de su trabajo y responsabilidades habituales, de su día a día, tienen ese otro de implementación del nuevo modelo, que supone no sólo un trabajo de diseño del mismo, sino su puesta en marcha, hablando con el resto de miembros, convenciendo, creando procedimientos nuevos, estableciendo los objetivos, las formaciones, el seguimiento, los indicadores, los métodos de medición, reuniones, pruebas y errores..., en definitiva, un trabajo multidisciplinar, simultaneado con el trabajo habitual.

La alarma se ha creado, las personas construyen sus defensas, la dirección se impacienta y el proyecto se ve zarandeado desde muchos lados. Si no ocurre nada extraordinario que desestabilice el devenir habitual de la gestión, el proyecto puede ser viable. Pero si en ese periodo crítico de implementación ocurre algo imprevisto y de suficiente alcance, el proyecto de cambio, por muy bueno que sea en la teoría, ve acortados sus plazos radicalmente y la inercia se convierte en una corriente de arrastre casi imposible de vencer.

El imprevisto o la circunstancia alterante de la gestión, casi de forma mágica se percibe como consecuencia directa del intento de implementar el nuevo modelo, atribuyéndose responsabilidades directas a quien o a quienes trataban de llevarlo a cabo, sin dar apenas tiempo casi ni para empezar. El día a día se complica debido a esas circunstancias e imprevistos y el proyecto se cae, se desmantela, cayendo como un castillo de naipes, que es como era apreciado por casi todos en el fondo.

La dirección recula y la inercia se adueña de nuevo de la gestión. 

Y en general todas las personas que miraban con recelo ese cambio, que como todos los cambios tiene el rechazo de antemano, respiran tranquilas, de nuevo seguras en lo conocido, en lo que "siempre se ha hecho", en "lo que funciona"

Y la dirección recupera con fuerza su papel de ordeno y mando. Como debe ser. 

Aunque hay organizaciones que lo logran, que vencen la inercia y se despojan de la caspa y el polvo de la inercia. Que se reinventan y que de la mano de esas personas soñadoras y molestas, que tratan de cambiar las cosas, los paradigmas y los viejos modelos, implementando no sin dificultad ese modelo colaborativo y evolucionado que supone de verdad un valor diferencial interno y externo.

Pero en las organizaciones, como en los barcos, donde hay patrón no manda marinero. Eso del liderazgo compartido, del modelo colaborativo, de la responsabilidad compartida, del todos a una, de la delegación eficaz por parte de la dirección, de la misión y la visión asumidas por todos los miembros, son experimentos. La disrupción es para otro tipo de organizaciones. Para determinados sectores tecnológicos o digitales... Demasiado moderno. Mejor lo conocido. Déjate de inventos.

Y esas personas soñadoras y valientes, las que tiran del carro y a la mínima les pasa el carro cargado de inercia por encima, se quedan en el camino a la espera de otra oportunidad de poner su talento de nuevo al servicio del cambio, convencidas de que encontrarán cómo, dónde y con quién. Entretanto, algo más grises, se pliegan al conocido ordeno y mando, de nuevo como uno o una más de la tropa de marinería, haciendo lo que siempre se ha hecho, lo que funciona (aunque no lo haga muy bien) y navegando en la inercia, cumpliendo órdenes.

Soñando, en los momentos de respiro de las tareas de siempre, con otras maneras, otros sistemas, otros modelos, otras personas..., suena la sirena de incorporación al servicio y de cumplir las órdenes sin cuestionarse nada. La "única forma" de llegar a buen puerto. La navegación de toda la vida, vamos.

Señor, sí señor!!


Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Enero 2023



¿hablamos?




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viernes, 17 de marzo de 2017

¿Qué quieres recoger?

                     

Trick or Treat      Crecimiento Personal






Esta entrada va de intentar responder a una pregunta que hace poco me planteó alguien cercano y querido.

Tras escuchar el primer audio publicado en Youtube, de la anterior reflexión publicada "¿Entramos al cine?" 


me hizo esta pregunta: "¿Qué quieres recoger?"

La verdad es que es una pregunta muy interesante. En algunas de las entradas anteriores la respuesta está implícita.

(la persona que se anime a leer todas las entradas, ¡genial!. Será que le gusta lo que aquí se escribe y comprenderá más este camino que voy descubriendo y describiendo por aquí)

Mi respuesta a la pregunta de qué es lo que quiero recoger, la primera que me vino fue: 

"De momento estoy sembrando. Ya te diré por dónde voy. El vídeo es para arrancar con el canal de Youtube, complementando el trabajo del blog y ampliándolo. Enriqueciéndolo"

Bueno, esa es la respuesta que di. Y es verdad. Pero está incompleta, naturalmente.

¿Qué opinas de este trabajo, tú que ahora me estás leyendo?

Efectivamente es una labor de siembra. Siembro palabras, ideas, artículos, para llegar a las personas. Es el motivo básico por el que publicar y mantener un blog...

Aunque hay más. Y quizás antes que lo anterior esté sacar y expresar por escrito lo que bulle en mi cabeza, ordenarlo como ideas coherentes, razonarlo, reflexionar sobre ello y después publicarlo para compartirlo.

Hace unas pocas entradas (curiosa medida del tiempo, aplicable a un blog) escribí una intención clara. Quiero compartir para apoyar.  Y quiero dedicarme a esto, que llevo haciendo inconscientemente y de forma natural desde que me acuerdo, en todos mis ámbitos de relación.

Porque he descubierto, en esta etapa de mi vida de profundo cambio, que lo que verdaderamente me gusta y quiero hacer es esto. Acompañar a otros a transitar sus desiertos, sus infiernos, sus cambios.

Para eso me estoy preparando. De muchas maneras. 

Con un trabajo personal de evolución y gestión de mi propio cambio muy intenso y continuado. Formándome, leyendo, haciendo cursos, participando en programas.

Una de las cosas que más me está impactando, una de tantas, es trabajar con coaches. He visto claro, pero mucho, que ese trabajo es para mi. Coach. 

Estoy teniendo sesiones de coaching personal con un amigo y gran profesional. Y este trabajo que estoy haciendo, acompañado por él, está cambiándome.

También los programas en los que estoy participando y en concreto el de Gestión del Cambio y la Incertidumbre, que dirigen coaches expertos, están abriéndome mucho los ojos y la mente.

Y esa apertura incluye el descubrimiento de un tipo de trabajo que me parece apasionante y que se alinea con eso que yo quiero recoger.

Así que decidí hace algún tiempo ser Coach. 

Coach. Vaya, ¡cómo mola! ¿no? (o ¡qué padre! en mexicano, o ¡qué chévere! en colombiano y otros países, cool!...)

Qué moderno. Suena bien ¿verdad? 

Sí, ¿pero eso qué es? Yo lo entendí desde que he tenido ocasión de acercarme a ese mundo del coaching.

Para entendernos, es como un entrenamiento personal. Pongo este símil porque se comprenderá mejor. Cuando uno trabaja con un entrenador personal, el que debe hacer el ejercicio es el que entrena ¿no?

Más o menos. 

La idea es que el Coach, si lo asimilamos a un entrenado, lo que hace es acompañar en ese entrenamiento y el que suda y hace los ejercicios es el cliente.

El coach un acompañante, alguien que apoya a otro o a otros para que puedan sacar de su interior lo que ya tienen. Para que descubran. El trabajo del coach es el de acompañar en el descubrimiento. Y ahí está la magia de este trabajo. 


En el símil que más me gusta, el de la montaña, sería ese compañero de ruta que va al lado de uno un trecho y que logra que el montañero al que acompaña pueda decidir hacia dónde quiere ir y vaya eligiendo lo que hacer y por donde ir para alcanzar esa meta a la que se ha propuesto llegar.

¿Y qué hace el coach? Pues sólo eso. Acompañar. Parece fácil ¿no? 

Lo parece, pero no lo es. Hay que saber cómo hacerlo. Y requiere de una formación en técnicas y habilidades específicas, así como de "horas de vuelo".

Y en ello estoy. En esa formación como coach. Para acompañar a otros en sus procesos de cambio. Para ser ese montañero que acompaña en esa ruta cambiante y difícil.

Los coaches que voy conociendo, han llegado ahí, a ser coaches profesionales, partiendo de experiencias vitales duras, que les han hecho pasar por estos procesos de cambio. También, y eso debe verlo y sentirlo cada uno, llevaban dentro sin saberlo esa habilidad de escuchar, de apoyar, de acompañar. 

No se trata de terapias, ni de tratamientos, ni de formación. No. Se trata de acompañamiento y de técnicas para que la persona que acude al coach pueda ella misma descubrir y vaya caminando y aclarando su ruta, su objetivo, comprometiéndose consigo misma.

Y no se quede parada. Si uno se para no avanza. 

La vida es un camino. Si te detienes el camino no va a moverse pasando por debajo de tus pies hacia atrás para que tú avances. No. Los pasos los tiene que dar uno.

No sé si esto aclarará la pregunta de "¿qué quiero recoger?" Espero que sí.

Esto es un proceso. Supongo que puede empezarse de muchas maneras. Yo he elegido ésta. Formarme, estudiar, leer, pensar, reflexionar, experimentar y transitar mi cambio hacia un fin: Ayudar a que otros lo puedan transitar. 

Y me baso en mi propia experiencia y en lo que yo aprendo en el proceso, que ahora sé que no va a terminar, porque la vida es exactamente eso, cambio.

El cambio da miedo. Ya escribí y escribiré más, y hablaré de la zona de confort y del reto que supone salir a esa otra zona de incertidumbre, como camino hacia la zona donde ocurren las cosas, donde se cumplen los sueños y se producen los milagros.

¡Que se producen!

El primer paso es ver lo que uno quiere y desea. Lo demás es ponerse, aprender, experimentar, arriesgarse. Y eso se hace con apoyo.

Yo lo estoy teniendo y muy valioso. Y no quiero quedarme con esta experiencia sólo para mi. 

Ahora veo y observo a las personas desde otro punto de vista, con mucha más atención y con otro conocimiento.

Y lo que veo, una y otra vez, mire donde mire, es muchas personas resignadas. Caras serias. Preocupación, ira. Personas y personas con problemas. No veo tantas personas felices y radiantes. Muchos quieren aparentarlo, pero veo que no lo están.

Mira con atención las expresiones y las posturas de las personas con las que te cruzas. Observa el tipo de e  nergía que desprenden. El tipo de luz.

¿Qué ves más? ¿personas luminosas que desprenden energía positiva, erguidas, radiantes?, ¿o esas otras más grises, resignadas, instaladas en la monotonía y en la apatía? 

Sí, claro, hay de todo. Y no todo el mundo está así. Y no todo el tiempo. Todos tenemos momentos de luz y de energía alta. Pero muchas personas, muchas, viven instaladas de forma habitual en vidas no tan luminosas y con no tanta energía.

Y muchas otras andan perdidas, sin objetivos claros, resignadas a su suerte y viviendo en el miedo y en la incertidumbre. Medicadas, tomando remedios para el miedo, medicamentos anti-emociones.

Me estoy acordando de la canción de Sabina "pastillas para no soñar"

Os la pongo aquí:

pulsa play para ver el vídeo

Pues a eso me refiero. Vivir sin soñar, sin arriesgar. Consumiento ansiolíticos y antidepresivos, fumando compulsivamente, bebiendo como cosacos. Anestesiados.

¿Cuántas personas y muchas jóvenes tratan de escapar de sus realidades con estas adicciones?

No es mi intención pintar un mundo y una realidad gris. Pero hay mucho tono gris. Hay muchas personas perdidas en sus encrucijadas, que no se atreven, que no aceptan el cambio. Personas y organizaciones.

Pregunta a cualquiera ¿qué tal?...

Se necesitan personas que sepan apoyar. Que se formen para acompañar en esos tránsitos de cambio necesarios para salir de estas realidades grises. Con experiencias de cambio. Con ganas de poner luz. Activadoras. 

Así lo veo y en ese camino estoy. No en vano este blog quiere ser un faro que ilumine.

Eso es lo que quiero recoger. Para mi y para los demás, a los que pueda y se dejen acompañar.  

Gracias por la pregunta. La respuesta sobre todo me aclara a mi las cosas. Y me anima a seguir en este camino que he escogido. Hay que empezar con uno mismo. Me apoyo en esos profesionales. Y quiero ser uno de ellos.

Sigo sembrando. Estoy seguro que recogeré. Ya estoy recogiendo. 


Jorge Arizcun

jueves, 2 de febrero de 2017

Propósito Vital. Querer es Poder. Hay que ponerse.

                     

Trick or Treat      Consultoría y Coaching






Hoy es hoy, la hora exacta es la misma de siempre: Ahora mismo, en este mismo instante. 

No hay otra hora posible, ni otro momento posible.

Estoy pensando en mi hijo mayor, que es pianista y que acaba de publicar un nuevo trabajo en su canal de Youtube. Excelente. Os lo recomiendo (y también suscribiros a su canal..., ¡claro!) 

Aquí os dejo el vídeo:



Es difícil lo que él hace, lo que persigue. Es admirable. 


Y es imitable, no me refiero a tocar el piano con la destreza que él lo hace (que le ha llevado muchos años) sino a la actitud necesaria para trabajar como él trabaja, hasta publicar el tema de unos pocos minutos, pero con muchas horas de dedicación detrás.

Él tiene claro su propósito vital. Y lo persigue, pese a las resistencias externas e internas.


Yo, que soy mucho mayor que él, aunque no tanto, tengo cada vez más claro mi propósito, que es exactamente en lo que estoy enfocado en este momento, tras años perdido por los caminos, que me han traído hasta aquí y de ahora en ahora. 


Hasta este ahora, este instante en el que estoy haciendo exactamente lo que quiero hacer: Escribir. Reflexionar. Compartir. Ayudar.

Y sobre todo acompañar a otros para encontrar su camino.

Este post es una revelación. La de que me quiero dedicar a esto, quiero ayudar a los demás a ser y a crecer, desde mi propia experiencia de crecimiento personal. 


Ayudar a descubrir qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida, sinceramente, sin  condicionamientos mentales, pensamientos saboteadores que nos retienen y no nos dejan salir de nuestra inconfortable zona de confort. 

Que tiran de nosotros hacia atrás, nos asustan, nos dicen que no podemos, que abandonemos. Que ahí fuera está la incertidumbre y el peligro. Que mejor donde estamos, aunque estemos mal.

Pues yo no. Noto los tirones y las voces que me dicen "no lo hagas", "no puedes", "no sabes"


Pues SÍ voy a hacerlo, SÍ puedo. Y si no sé lo suficiente (nunca se sabe lo suficiente) pues aprendo (en ello estoy y estaré) y lo más importante: 


SÍ QUIERO. Así cómo en una boda... Pero conmigo. Me comprometo conmigo mismo. Respiro conscientemente, profundamente, conectando con mi interior. Observo mi postura, mi mirada, mi determinación. Lo que pienso. Lo que siento.

En este momento de mi vida, estoy trabajando con un coach, que está logrando que yo saque de mi interior ese verdadero propósito, quitando capas y capas de excusas, de falsas creencias, o al menos incorrectas. Que me está ayudando a observar y analizar cambiando la perspectiva. Y sobre todo, a encontrar el camino que quiero seguir desde hace mucho, pero que no sabía concretar.


Coaching para crecimiento personal. Introspección y búsqueda dentro lo que fuera es imposible encontrar. Movimiento para enfocar desde nuevas perspectivas.


Mapas mentales como herramienta tremendamente útil y visual, que me hacen ver claramente todos los aspectos que afectan a mi situación, que me indican dónde me encuentro ahora mismo, exactamente. Y que determinan el punto de partida, de ahora en adelante.


¿Y cómo he llegado hasta aquí?


¡Uf! Es una historia larga. Espero no aburriros...


El resumen podría ser: 

Cuando todo se cae y uno se cae con todo, pierde las referencias, pierde la seguridad, la fe y se ve en una situación de la que no tiene ni la más remota idea de cómo salir. 

Lo intenta y se cae de nuevo, se levanta tambaleante para volver a intentarlo. 

Una historia de pérdidas, de duelos. Primero en lo laboral: Crisis y pérdida de trabajo, tras 24 años en la misma empresa, casi desde sus inicios, con un gran desgaste emocional y personal. 

Un nuevo proyecto de emprendimiento empresarial que se cae, tras poco más de un año.

Y en lo personal: La pérdida de mis padres, con poco más de un mes de diferencia entre la partida de mi madre y la de mi padre. Impacto emocional muy grande. Devastador.

En el mismo año, un fatídico 2014 (no existen años fatídicos, lo sé, son como son y uno les pone el adjetivo...) también me separo de mi pareja, tras muchos años juntos y me cambio de casa, de la que me veo obligado más tarde a cambiar de nuevo..., impactos todos que también afectan a mis hijos.

Este tsunami de acontecimientos deja mi vida como un solar lleno de escombros.

Cuando las cosas vienen así, no puede hacerse mucho. Y en esos momentos, en cada acontecimiento, uno va reaccionando como puede, o como le sale. 


Y se queda finalmente con una gran sensación de vacío, con mucha duda existencial y se comienza a replantear la vida. 

Yo comencé ahí a hacerlo, despacio. Había muchas heridas y contusiones. Había que poner muchas tiritas en el corazón. 

Una por una. 

Con cuidado.


Y así lo hice, pero quedé asolado. Depresión, ansiedad, pastillas...

Y empecé a buscar respuestas, para averiguar de verdad qué diantres había venido yo a hacer aquí.

Empecé a estudiar en profundidad. Ya me había graduado en un programa de MBSR (Mindfulness) que me había ayudado mucho y que aún lo hace. 

Y me acerqué a Tolle, a Hay, a Cohelo, a Chopra, a Len. Descubrí el Ho'oponopono, la Cuántica, las Conversaciones con Dios, releí a Coelho, a Puig, a Dyer..., la Biblia, empecé a seguir a Mota... y decidí mi propia formación. 

Abrí en Internet un proyecto de consultoría, al principio centrada en lo que podía aportar de mi experiencia profesional, trabajando con equipos comerciales, con los sistemas de calidad, con la dirección comercial, el marketing..., que finalmente he enfocado al crecimiento personal (y también profesional, que van ligados)

Retomé la escritura como vía de expresión y reflexión, para finalmente tomar la decisión de poner a disposición de todo aquel que quiera, mi ayuda, mi experiencia y mis conocimientos, adquiridos tras esa búsqueda intensa y frenética. 

Necesitaba respuestas y las he encontrado. Y sigo encontrando más cada día.

Todas están en mi interior. Todas.

Y tú también las tienes.


Y como en "El Alquimista" encontré mi propósito vital, que estaba ahí en mi, que sin saberlo ponía en práctica cuidando otros corazones rotos, ayudando en lo profesional desde un enfoque humanista, en lo personal, hablando con mucha gente y compartiendo reflexiones y vivencias.




Y aquí estoy, donde he estado siempre, porque siempre he estado aquí y ahora, no se puede estar ni ser en ningún otro momento y lugar, más que en estos.

Aprendiendo a SER, aprendiendo sobre las emociones, sobre los pensamientos, siguiendo con mucho interés a otros que están en lo mismo que yo y que han encontrado el mismo propósito. 

Re-descubriendo, reconociéndome.

Sabiendo que las dificultades son para crecer, para evolucionar. Que el cambio es bueno, es la esencia universal, es inherente a la vida.


Así que, desde aquí y ahora, totalmente decidido a seguir este camino, apasionante, incierto, vital.


Tengo un proyecto profesional, ambicioso, relacionado con la ingeniería de equipos y productos, en el campo del oil & gas, que puede darme, si finalmente arranca, la estabilidad y tranquilidad en lo económico y en lo material. Trabajo en él desde hace más de dos años con bastante desgaste. Aprendo y continúo, con mucha incertidumbre y dificultades, a veces con angustia y ansiedad.


Y también este otro proyecto de crecimiento personal, en el campo de la consultoría personal y pronto en el del coaching. 

Acompañamiento para gestionar el cambio. Esto sí me apasiona, no me angustia y me da tranquilidad. Aquí no hay ansiedad ninguna.

Hace poco escribí sobre fareros, sobre que yo quise ser farero (es verdad) porque sé que dar luz a otros, para que puedan continuar su travesía, reconociendo las señales, alejándose de los peligros, es una tarea que se lleva dentro. 


Ahora lo sé y ahora lo cuento.


Es en toda regla una "salida del armario" 

Ese director Comercial y ese consultor de grandes negocios, es en realidad un Farero. Y ahora puedo decirlo.


En ese pasado que no existe y que mi mente distorsiona, mi personaje creyó que era eso en lo que trabajaba, con una formación técnica y comercial, con una trayectoria profesional que parecía un camino interminable, pero que va terminando. 

Como todo.


Y ahora este cambio. Que da miedo, sí, pero bienvenido ese miedo. Porque no es un freno, es un aliciente.


"Hazlo. Y si te da miedo, ¡hazlo con miedo!" Es el lema de un programa en el que estoy participando de gestión del cambio y la incertidumbre y acompañamiento a la acción.


Pues por ahí van los tiros. Acción. La información y la formación no la busco, me encuentran a mi. 

La vida es cambio, con luces y sombras. Yo me he propuesto desde mi posición privilegiada y expuesta, ser el que ilumine, así que me subo a lo alto del faro para que la linterna esté en perfectas condiciones para iluminar todos los días, con buen o mal tiempo, a aquellos que se acerquen y estén navegando en la oscuridad.


Muchos nos hemos encontrado así y muchos y muchas os encontráis así. Pues aquí estoy para ayudaros a ver la luz y cambiar el rumbo para no estrellaros.


Es posible. Os lo aseguro. 

Mientras, seguiré lo que pueda con mi proyecto profesional, pero sobre todo seguiré escribiendo, estudiando y esperando día tras día poder ayudar y acompañar a quien me necesite y me elija para caminar juntos por un camino bien iluminado por este faro.


Ya tengo el método listo. No es difícil.  

Es querer y ponerse. Yo aquí estoy.


Jorge Arizcun
Febrero 2017

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