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jueves, 15 de junio de 2017

Empieza, aunque falten cosas


    Acompañamiento para Gestión del Cambio    






Hoy voy a hablar sobre acción. 

Imagina que vas a hacer un puzzle. 

Lo tienes ahí, has abierto la bolsa de las piezas y las has volcado en la caja.

Y estás delante del tablero vacío y la caja llena de piezas esperando ser colocadas.

¿Qué haces?, ¿te pones a comprobar que estén todas las piezas?, ¿las cuentas?

¿O más bien te pones manos a la obra a construirlo?

Las piezas hay que irlas buscando, una a una y comenzar.

Cuando inicias algo puedes hacer dos cosas, no ponerte en marcha hasta tener todo lo que necesitas, o crees que necesitas. 

Esto puede alargarse mucho, porque siempre va a faltar algo. O no vas a saber de antemano la pieza que te va a encajar del puzzle.

O bien, empezar.

No digo que tengas que ir a lo loco, ni a ciegas, sin saber ni lo que quieres hacer.

En el caso del puzzle, tienes claro que quieres hacerlo, completarlo. Pieza a pieza. 

Se trata de arrancar. Empezar, ponerse en marcha aunque falten cosas, o no sepamos lo que falta.

Esperar a que las circunstancias cambien, a que llegue o cambie algo, esperar como quien espera el autobús, sentadito, sin hacer nada, sin saber siquiera el destino al que quieres ir, o sin ni siquiera ir a la parada...es la mejor manera de vivir en la pasividad. 

Tienes que tener un objetivo, el que sea, tomar un autobús, construir un puzzle, perder peso, ser feliz, salir de una situación que no te gusta, estudiar algo, lograr algo con un deporte, cambiar de trabajo, formar una familia, etc. 

Y ponerte en marcha. En acción.

Empezar a seleccionar piezas y probar si encajan, con paciencia, con tesón, con confianza. 

Si quieres empezar algo, tienes que empezarlo, por la primera pieza. 

Si es posible, tener una estrategia, por ejemplo buscar las esquinas del puzzle y las piezas que conforman el perímetro, que tienen un lado plano...

Un objetivo, una forma de comenzar. Y ponerse en marcha. 

Ese es el secreto. Lo demás va apareciendo.

Si tienes miedo de no lograrlo, no empezarás. Y es del todo imposible recorrer un camino si no te pones en marcha. Imposible.

Puedes escuchar a tu mente diciéndote que no lo conseguirás, que son muchas piezas, que el camino va a ser difícil, que no sabes qué te vas a encontrar. Puedes hacer caso a esa voz boicoteadora.

Y te quedarás ahí. Y las piezas no van a empezar a colocarse solas, ni el autobús va a ir a recogerte a tu casa, ni el camino va a ponerse a deslizarse bajo tus pies para que avances.

Hay un nivel de confianza que es necesario tener. Confianza en que encontrarás lo necesario, y en que avanzarás. 

Unas veces más rápido, otras más lentamente. 

Incluso puede que te atasques y tengas que encontrar una solución para seguir avanzando. O pedir apoyo, ayuda.

No esperes a tenerlo todo seguro y claro. Si te dieran un puzzle con las piezas numeradas, que no presentase ninguna dificultad, ¿qué sentido tendría?

Si supieses todo previamente con certeza, si no existiese el reto, ¿qué aprenderías? Nada. Te limitarías a hacer, sin aliciente, mecánicamente. 

Empieza, aunque falten cosas, aunque no sepas del todo. Aprende sobre la marcha, equivócate. Persiste. 

Será muy gratificante el logro, cuando lo consigas, pero también lo será el camino y el aprendizaje. 

Eso es crecer, Eso es vivir. Empieza ya.

Jorge Arizcun - Coaching Activo
Diciembre 2021






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lunes, 6 de febrero de 2017

¿Es confortable?

                     

Trick or Treat      Consultoría y Coaching





Todos hemos oído hablar de la famosa zona de confort, en la que tarde o temprano, alguna vez o muchas todos nos instalamos.

Zona de confort.

¿Realmente es confortable la llamada zona de confort?

Aparentemente sí. 

Sin demasiadas alteraciones, sin demasiadas decisiones que tomar..., quizás, cosas simples. 

Aunque no estemos cómodos del todo, mejor esto que conocemos, sea como sea, a algo que vaya usted a saber...

Una pareja, un lugar, un trabajo, lo que sea. 

No cambiemos no sea que empeoremos. Y mientras, la vida pasando, día tras día, sin que pase nada extraordinario, instalados "cómodamente" en esa zona en la que nos sentimos seguros, puede que no tan cómodos, pero seguros.

Hace poco leí esta descripción que me resultó impactante:

"Aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida.
Justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse y no vivir."

Fuerte, ¿no?

Hace no mucho escribí sobre el parchís, haciendo una comparación del juego con la vida. En el parchís hay zonas seguras, la más segura de todas ellas es la "casa", de donde hay que salir para incorporarse a la partida... 

Y a la incertidumbre. 

Podemos elegir ni siquiera tirar los dados y no salir. 

No jugar, no arriesgarnos para ir a un lugar mejor, o simplemente para experimentar la aventura de tratar de llegar sin que nos coman. 

Pero en "casa" no ocurre nada...

¿Imaginas una partida con un sólo jugador y una sola ficha? 

Seguridad total. 

Sin peligros, pero avanzando sin más. Salir y llegar sólo tirando los dados

Qué aburrido ¿no?, ¿qué sentido tiene un viaje sin sorpresas, sin alicientes, sin retos? ¿Qué sentido tiene jugar solos? 

O ni siquiera jugar, permaneciendo sentados viendo cómo otros que sí están jugando pasan. Imaginando cómo les irá, qué sentirán.

Es como estar sentado en un sofá todo el día, viendo cómo viven y lo que hacen otros. 

Y la única decisión "importante" es cambiar de canal con el mando a distancia (que de no tener, igual hasta no nos levantamos para cambiar con los botones del televisor...)

¿Eso es confortable?, ¿qué aliciente tiene algo así?, ¿qué podemos aprender si nos perdemos nuestra propia vida aletargados? 

Eso sí, el sillón es muy cómodo. Pero hasta en el sillón más cómodo te acaba doliendo todo si no te mueves y estás ahí sentado horas y horas.

Hay que salir y atreverse a experimentar otras cosas. 

Puede ser paso a paso, despacio pero con determinación.

No es cuestión de adentrarse en lo desconocido a lo loco, no. 

Pero si hacer cosas distintas y nuevas para no ser meros espectadores y ser más protagonistas, nada menos que de nuestra propia vida.

Os adjunto el vídeo "¿Te atreves a soñar?" que explica muy bien esto de la zona de confort, en la que realmente no es tan confortable... ¿o si es confortable?


Jorge Arizcun

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Plan de Acción

                           Trick or Treat      Consultoría y Coaching



     


                                    ¿Qué te ofrezco?

        Este es mi Plan de Acción para ayudarte en tu proceso de cambio, evolución y crecimiento personal


 1. Escuchar (te)

     2. Analizar juntos

         3. Compartir experiencias

             4. Plan de acción

                 5. Seguimiento

                     6. Escuchar (me)

                         7. Meditar

                             8. Reír

                                 9. Trabajar y relativizar

                                    10. Corregir (lenguaje, postura, actividad física)

                                         11. Visualizar

                                              12. Logros


No es un plan difícil, no temas. Es básicamente una experiencia de comunicación y de compartir. Claro que hay que trabajar, hay que estar dispuestos a cambiar, hay que profundizar... pero te aseguro que es un camino apasionante que merece la pena transitar. Aunque a veces pueda parecer duro, o incómodo. Se trata de cambiar para crecer. Y hay mucho trabajo que puede hacerse.

En próximos posts iré desgranando cosas de las que hablaremos en las sesiones, sobre las que reflexionaremos y trabajaremos.

El camino del cambio, de la evolución y crecimiento personales, el camino del despertar, requiere tiempo y constancia. Y ayuda. Mi labor es acompañarte en ese recorrido.

Si haces lo mismo, seguirá pasando lo mismo. Para los que estén despiertos y conectados, vibrando en la fecuencia correcta, perfecto. Para los que no (la mayoría) hay un trabajo por hacer. Y lo primero es reconocer la necesidad de cambiar y desear ese cambio.

¿Hacia qué dirección caminaremos? hacia el interior. Ahí está el conocimiento. Ahí están las respuestas.

Cuando quieras...



Jorge Arizcun 
Noviembre 2016