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sábado, 28 de septiembre de 2019

Lo que no te gusta hacer




    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


Directorio, Excelente, Mediocre

Image: Pixabay

Un día estaba comentando con mi hijo mediano, cuando le tocaba fregar y lo estaba haciendo de cualquier manera, amontonando lo limpio sin pensar en la mejor forma para que se secara todo bien...

Le dije que eso que a él le parece un rollo, a muchas personas en el mundo les parecería un regalo poder hacerlo.

- ¿fregar?
- pues sí fregar, el hecho de poder hacerlo, que significa tener un grifo con agua corriente, caliente, jabón para lavar, una pila, una cocina, platos, cubiertos y cacharros, una casa, calentita mientras afuera llueve.
Y comida para cocinar y comer, la que mancha las cosas que hay que fregar...

Me parece muy importante tomar conciencia para estar presente en el ahora, fijarse, hacer lo que hay que hacer, disfrutar haciéndolo y agradecer.

En los trabajos hay muchas cosas que no nos gustan. Pero las cosas nada tienen que ver, son nuestra actitud y nuestros pensamientos respecto a ellas lo que las convierte ante nosotros, ante nuestra mente, en tediosas y aburridas.

Quería escribir algo sobre las cosas pesadas y aburridas, o que nos lo parecen. Las pobres cosas a las que nadie o pocos quieren. 
No pueden lucirse, no están valoradas. Son eso, cosas que la gente prefiere no hacer. Y son muchas.

La experiencia de vida se compone de todo, eso la equilibra y la enriquece. No puedes escoger vivir sólo una parte y hacer sólo lo que te apetece. Lo que te agrada. Eso no es posible.

No sólo has de hacer lo que te gusta, o lo que consideras que merece la pena.
Eso lo haces de buen grado, esmerándote. Esas cosas lucen y son valoradas, principalmente por ti.

Además de esas están las otras, las que no te apetecen. Las haces, si no tienes más remedio, pero a medias, de cualquier manera. 

Estas cosas que ni a ti ni a casi nadie le gustan, no son bienvenidas, no pueden lucir, pero son necesarias y si las miramos con ese prisma, podemos darles valor.

Yo ahora estoy trabajando en una empresa de servicios y el principal que ofrecemos es el de limpieza.
Todo el mundo sabe que la limpieza es necesaria, pero a pocos les gusta limpiar.
 

Es curioso, es como que te guste estar en la cima de una montaña pero aborrezcas caminar o escalar.
Pero el camino es importante y es necesario recorrerlo. No puedes querer algo y no hacer nada para conseguirlo.

Con las cosas que nadie quiere hacer, por ejemplo limpiar, pasa eso. Queremos limpieza pero no limpiar. La gente que puede y las empresas, contratan ese servicio y son exigentes en su prestación y resultado, pero no lo valoran...

No ven a las personas que realizan ese trabajo, mucho menos las ven como profesionales. Es cierto que algunas de esas personas hacen ese trabajo sin que les guste y no buscan disfrutar haciéndolo. No le dan la importancia que tiene por ser necesario y lo hacen de cualquier forma, o sea mal. Esto es válido para muchas cosas más, en realidad lo es para todo, que puede hacerse bien, regular o mal. 

El resultado es directamente proporcional a la calidad de la acción. En el ejemplo de la montaña es como si en vez de llegar a la cumbre y disfrutar de la vista y del logro, te conformases con llegar a un punto a media altura y ya...

Llegar hasta ahí supuso un esfuerzo. Y ya que lo iniciaste,

¿por qué no llegar donde sabes que vas a disfrutar de verdad y no a medias?

En la vida diaria hay muchas montañas que subir, más o menos elevadas, y en sus cumbres está el premio al esfuerzo realizado: Una cocina limpia y recogida, una ropa planchada y guardada, un informe bien presentado, una trabajo impecable, una habitación recogida, un baño limpio, unos cacharros bien fregados...

La satisfacción llega cuando lo haces lo mejor que puedes. Al final está la recompensa.
Y si es otra persona la que lo hace, hay que respetar su esfuerzo y su trabajo y disfrutar con agradecimiento de lo que te encuentras hecho. Aunque lo hayas pagado.

Podrías llegar a la cima de una montaña y disfrutar de las vistas sin haber dado un paso. Podrías haber llegado a caballito sobre la espalda de otra persona que hubiese hecho el esfuerzo por ti. ¿Lo agradecerías?, ¿lo valorarías?

Mira las cosas que te da pereza hacer y no valoras. Mira su importancia. Observa a quien las hace.

Dedica un pensamiento a esto y decide si finalmente das valor o no a todo eso que no quieres hacer y que por necesario es valioso. 

Revisa tu actitud ante esas tareas que no te gustan y si tienes que hacerlas, hazlas lo mejor posible, sin racanear. 

No des mediocridad porque recogerás mediocridad y mirarás el paisaje desde una falsa cumbre, sabiendo que la verdadera está más arriba.
No disfrutarás del orden, ni de la limpieza, ni de las cosas bien hechas, tan solo de mediocridad. Y te mereces más ¿no crees?

En España se denomina a eso ser cutre, a hacer las cosas a medias o directamente no hacerlas, a escaquearse a ver si otra persona las hace.
En fin, a subirse a la espalda de alguien que haga el esfuerzo por ti.



Jorge Arizcun



lunes, 19 de noviembre de 2018

Lo único que permanece es el cambio 4 - Personaje Ingeniero



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


Todo está en ti y en tu mente.

Eres tres personajes en uno: Creador, Ingeniero y Evaluador. En esta ocasión vas a traer al segundo personaje de los tres que eres: el Ingeniero.

Este va a ser el que diseñe el plan de acción. Tu personaje creador es quien dibujó la realidad que quieres y te la presentó con todo lujo de detalles en un presente futuro: Tu meta.

Ahora toca trabajar. No vale sólo con visualizar, con adaptar el lenguaje. Hay que hacer. Y aquí es donde tu personaje ingeniero tiene que actuar.

Tienes la visión global de cómo quieres que sea tu vida en ese tiempo futuro, pero estás aquí ahora, en tu realidad presente, por lo que es necesario trazar el mapa y concretar las metas.

Existen herramientas que pueden ayudarte a situarte en el presente, en dónde y cómo estás, para tomar decisiones en base a esa realidad presente.

En coaching el trabajo principal es la definición de la meta, del objetivo.

Por un lado está lo que quieres, lo que deseas. Imagínate un bocadillo que sale de tu cabeza en forma de pensamiento, de idea. Es como una nube. 


Tu personaje ingeniero es el encargado de convertir el deseo en objetivo, que vamos a representar como una diana, con las herramientas y técnicas adecuadas.

Un objetivo tiene que tener una característica esencial: la precisión. Debe ser preciso, CONCRETO.

Para ponerte en acción y no quedarte en el mundo de las ideas y deseos, es necesaria la actitud, que es el elemento motivador. Hay que entrenar al personaje creativo para que modifique ese lenguaje interno y convertirlo en positivo y motivador.

De un “no haces nada” a un “¡venga, que tú puedes!” hay una diferencia notable. Es esencial que tengas la seguridad de que puedes. Y de aquí surge otra característica indispensable de un objetivo: que sea asequible, REALIZABLE. 

En cuanto a la posibilidad de realización de algo, es importante CREER que puedes hacerlo, que ERES CAPAZ. Si no lo crees es muy complicado que ni siquiera lo intentes. Por eso en coaching es tan importante determinar previamente este aspecto, el grado de realizable que es un objetivo para ti, para trabajar las creencias y los miedos, antes de ponerte en marcha, o para determinar si es o no realista (yo tengo un objetivo que es ir al espacio en un mes, pero me temo que no es un objetivo realista, así que no voy a desgastarme en intentarlo)

Como aquí estamos hablando de cambio, pero el referido de pasar de un estado a otro que quieres, hay algo que te va a ser útil conocer y que va a determinar qué es aquello que puedes cambiar y lo que no. 

Para ello te propongo que desde tu personaje ingeniero  dibujes dos círculos concéntricos. Uno más grande y otro más pequeño dentro.

El de dentro, el más pequeño lo vamos a denominar CÍRCULO DE INFLUENCIA. El más grande lo vamos a llamar CÍRCULO DE PREOCUPACIÓN.

Todo lo que te preocupa y te gustaría cambiar está en el círculo grande y en el círculo pequeño está lo que depende de ti y puedes cambiar. El espacio que queda entre el círculo grande y el pequeño es aquello que no depende de ti, aquello que no está en tu mano cambiar. No está en tu control. 

Ese espacio fuera de tu control es en el que se mueve la especulación mental.

No está en mi mano ni en mi control ir al espacio en un mes, aunque quiera. No hay mucho que yo pueda hacer para que eso se haga realidad. Así que si me preocupo por eso, estoy transitando por ese espacio entre el círculo de influencia y el de preocupación y es ahí donde la mente hace de las suyas, especulando e inventando. Inútilmente.

Puede que antes de que termine el mes, un coche negro con el distintivo de la NASA pare delante de mi casa y dos personas de negro muy amables me inviten a irme con ellos… No es muy probable. Pero sí lo es que me sienta fatal si permanezco en la puerta de mi casa, nervioso y preocupado, esperando que aparezca ese coche.  

Ya ves que esa frase que dice: “si tiene remedio, ¿por qué te preocupas? Y si no lo tiene ¿por qué te preocupas?” es absolutamente cierta. No debes preocuparte de aquello que no está en tu control cambiar.

Y ahora que ya has visto este aspecto tan importante a la hora de establecer un objetivo, lo siguiente es establecerlo. Sí, ¿pero cual?

En las sesiones de coaching, este es un momento de dificultad, decidirse por un objetivo. Porque puedes tener muchos, de diferentes áreas de tu vida.

Para ayudarte existe una herramienta muy interesante y de mucha utilidad que es el mapa de vida o “mapa telaraña”, un esquema de áreas, que desde tu personaje ingeniero puedes trabajar.

Es divertido de realizar y muy gráfico. Para dibujarlo, antes haz una lista de áreas de tu vida. 

Por ejemplo:

-     - Salud
-     - Familia
-     - Trabajo
-     - Dinero
-     - Amistades
-     - Pareja

Una vez que los tengas, dibuja un círculo grande:


Ahora dibuja tantos radios como áreas de tu lista. Imagina que son los cortes de una pizza, para hacer porciones iguales, nombrando cada punto en el círculo:


Una vez dibujado todo como te he explicado, ahora es el momento de establecer el grado de satisfacción que tienes en cada área, que es lo que te va a indicar en qué área quieres trabajar.

Podría hacerse lo mismo sólo en un área, por ejemplo la del trabajo, y dividirla en distintos aspectos, como podrían ser:  Orden del espacio de trabajo,  Gestión del tiempo, Organización de tareas, etc. Los aspectos que tú consideres importantes en esa área.

Para establecer el grado de satisfacción puedes crear una escala de 1 a 10 en cada aspecto, siendo el 0 el centro del círculo:


Una vez establecida la escala, pon el grado de satisfacción de cada aspecto en la gráfica y después une los puntos:


Te sale una figura. Es el polígono de satisfacción. Con vértices más o menos lejos de la línea del círculo, donde se situaría la máxima satisfacción, el 10. 

En este ejemplo, los dos aspectos con menos puntuación en la escala serían el dinero y la salud. Hay que decidirse a trabajar con uno, el más importante para ti. Si el ejemplo fuera mío, elegiría la salud y me enfocaría para empezar en esa área.

Todo lo que se sitúa en el interior del polígono es lo conseguido, lo que tienes. El espacio que queda entre el perímetro del polígono y el círculo es el potencial, el área de cambio. 

Piensa que la forma de este polígono va a ir cambiando a lo largo de la vida y que hay que trabajar constantemente en él .

Una vez escogido el aspecto, por ejemplo la salud, se puede volver a hacer un esquema de áreas, pero ya todas referidas a la salud y así hasta determinar el objetivo por el que quieres empezar.

Cuando tengas definido ese objetivo, que podría ser por ejemplo: hacer deporte, aún hay que seguir indagando y trabajando. Hacer deporte está bien, pero quizás es demasiado amplio aún, como lo era aún más “tener buena salud”. Es necesario, y es otra característica principal de un objetivo, que este debe ser lo más ESPECÍFICO posible.

Muy bien. Ahora ya tienes claro en qué área de tu vida quieres enfocarte para cambiar y tienes un objetivo claro y realizable.

Para ayudarte a conseguirlo hay una pregunta que puedes hacerte: “¿Quién puede ayudarme”?

Siguiendo con los círculos puedes representar tus relaciones mediante círculos concéntricos con uno en el centro que eres tú. Desde ese círculo y desde dentro hacia fuera están las personas más o menos cercanas. De todas ellas puedes determinar quién  puede ayudarte y explorar esas posibilidades de ayuda. No hagas caso a tu creencia, si la tienes, de que no necesitas ayuda, que puedes solo. Tu ayudarías ¿no? Pues eso… Hay que saber dar y recibir 

La imagen de más arriba, la de la diana, representa la precisión. Si quieres tirar con arco, no puedes coger el arco, colocar la flecha, tensar y soltar, así sin más. 

En la técnica de tiro con arco hay que precisar el tiro, estabilizar, mantener el foco y disparar. Estas acciones son las que determinan la clave del éxito.

Además de persistir y no desistir (habrá que realizar el tiro cuantas veces sea necesario) manteniendo el foco en el objetivo. El objetivo no es este preciso tiro que vas a intentar. Es el resultado a medio plazo que vas a conseguir tras múltiples tiros.

Hay que enfocar con acciones concretas y medibles, acciones que tienes que decidir y realizar, teniendo en cuenta las dificultades internas y externas que vas a encontrarte, estableciendo el nivel del  1 al 10 de la expectativa y valorando posteriormente del  1 al 10 el resultado.

Como si hubieses efectuado el tiro con arco, ¿cuál era tu expectativa previa al tiro? Y ¿cuál ha sido el resultado? Y cuando la flecha ya está clavada en la diana, a la vista del resultado y de lo lejos o cerca que está del centro, ¿qué puedes hacer en el siguiente tiro que te acerque al objetivo?

Tras todo lo visto y con la ayuda de tu personaje ingeniero, ya estás en disposición de establecer un objetivo para ti en el que comenzar a trabajar.

Este objetivo identificado, debes querer conseguirlo, creer que puedes, debe ser lo más preciso posible, debe ser realista, debe tener una fecha de realización, un tiempo concreto para lograrlo y debe ser posible medir el grado de consecución, como cuando se ha disparado la flecha y ves en la diana dónde se ha clavado.

Persiste en el intento, no pierdas el foco, apóyate en los que pueden ayudarte y ¡a por ello! 

Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Diciembre 2021







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sábado, 15 de julio de 2017

No esperes... ¡ve a por ello!



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 

E
En un artículo recién publicado en Linkedin, titulado "¿cazador o carroñero?" hablaba de actitud, refiriéndome a las aves rapaces cazadoras y las carroñeras.

Águilas o buitres.



Bueno, aunque la imagen es algo fuerte y he recibido cierta "crítica" bien recibida por cierto, en esta nueva entrada quiero incidir en ello y hablar de un ejemplo que ilustra bien, a mi juicio, esa diferencia de actitud.

Es verano, ha terminado el curso y en muchos institutos existen los mercadillos, en los que alumnos y padres venden y compran libros de texto usados.

Unos los llevan para venderlos y otros van a intentar comprarlos.

Este año fui con mi hijo al mercadillo. Empezaba a las 17h. Es una hora de mucho calor en verano en Madrid. 

El mercadillo duraba 3 horas, de 17 a 20h.

Fue un buen lugar de observación de lo que supone tomar una u otra actitud.

La sensación de mi hijo, aparte de absoluta y lógica pereza por la hora y por el calor, era la que puede sacarse de estas frases: "aquí nadie va a venir a vender sus libros", "es una pérdida de tiempo", "en caso de venir alguien, hay mucha gente esperando y volarán"...

Todas frases ciertas. Pero no del todo.

Las evidencias del calor, de las fechas, de la hora, de la gente, son obvias. Es parte de lo que es y significa un mercadillo de este tipo. No sirve de nada recrearse en ello.

Lo que ocurrió fue lo siguiente: 

Como había mucha gente en el interior del instituto y como habíamos escuchado que había bastante demanda de los libros que andábamos buscando, salimos fuera.

No para irnos, cosa que otras personas sí decidieron hacer, sino para interceptar fuera del instituto, antes de que llegaran a él a todo aquel que se acercase con bolsas de libros. 

Muchos no eran de ese curso, pero... algunos sí.

Primero un libro, luego otro y finalmente todos. 

La estrategia funcionó. Y muy bien. Era cuestión de tiempo que los libros llegaran. La clave era interceptarlos antes. No quedarse esperando e ir en su busca.

Salir a cazar.

Mi hijo aprendió una lección valiosa que demás de la consecución de los libros trajo algo más. La satisfacción de haber hecho algo diferente. De haber salido de la zona de confort e ir a por ello. 

En vez de dar vueltas como los buitres, esperando que cayese algo con suerte, se hizo águila. 

Amplió el territorio, agudizó la vista, voló a por la "presa",

Y se cobró la pieza.

Donde no había nadie.

Se escaparon varias, las que no eran. Pero cuando llegaron las buenas él estaba allí.

La opción de no ir estaba. La de abandonar, también. La de quedarse a esperar y la de haber constatado que era una pérdida de tiempo y era imposible... también.

Pero esa diferencia de actitud, esa proactividad, ese ampliar el territorio de vuelo, volar más lejos e interceptar mucho antes, también estaba.

El resultado era igual de incierto, pero las posibilidades si no se exploran no existen.

Para cuando la mente nos pone delante lo obvio, un cambio de actitud puede suponer la diferencia.

Para nosotros fue una buena lección y una satisfacción grandes. 

Debemos tener el ejemplo siempre a mano porque nos va a servir de mucho.

Desde aquí lo comparto por si es de utilidad además para alguien.

Estoy seguro que sí.


Jorge Arizcun
Julio 2017





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miércoles, 8 de marzo de 2017

La Vida y el Cubo de Rubik (por Renata Arizcun, 11 años)

                     

Trick or Treat      Crecimiento Personal




Resultado de imagen de diferentes cubos de rubik

Para mi la vida es como un cubo de Rubik.

Porque la vida tiene muchas caras, depende de por dónde se mire.

Puede haber felicidad, tristeza, alegría, agobio...

Os voy a poner un ejemplo:

Imaginaros que yo fuera una estudiante magnífica, con unas notas estupendas, matrícula de honor...

Pero a uno/a de mis compañeros/as le cuesta mucho estudiar, suele suspender o aprobar con un 5.

Depende de por qué cara lo mires, puedes pensar que esa persona es vaga o también puedes pensar que se esfuerza un montón y aunque saque un 5 "pelao", a esa persona la basta, se conforma.

Otro ejemplo podría ser que otra persona "excelente" (de buenas notas y eso) y otra que suele suspender (más o menos la misma situación de antes) 
Pues imaginaos que hay un examen y la persona "excelente" saca un 6,5, y la que suele suspender saca la misma nota.

Seguramente la persona "excelente" estaría decepcionada.

Pero la otra estaría satisfecha de todo su trabajo.

To eso depende de la cara por la que lo mires...

Por eso, un cubo de Rubik es un buen ejemplo de vida, porque tiene muchas caras.

Depende del cubo de Rubik.


Gracias lectores. Si queréis comentar...


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Renata Arizcun