Mostrando entradas con la etiqueta Universo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universo. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de octubre de 2022

El Zen de los cojones

  

    Acompañamiento para Gestión del Cambio    














El zen de los cojones



Esta es la “lindeza” que un día, gracias a una persona bienintencionada, me enteré que se decía de mi a mis espaldas en mi entorno laboral. También sé que en otros entornos se me calificaba como “soñador”, el de los “pájaros en la cabeza” y más recientemente el “Ghandi”

Entonces me molestó mucho. Ahora no lo haría ni lo hace. Todo lo contrario.

Ser alguien Zen, es ser alguien que trabaja en su equilibrio. En su acepción formal se refiere a alguien que practica la sentada de los Budas (zazen), la meditación sentada en posición de loto, que es la esencia del budismo, para lograr la intimidad con uno mismo y la comprensión de nuestro Ser, nuestra verdadera naturaleza, comprendiendo que es parte de algo más grande, el Universo, y armonizarnos con él, vibrando en su misma frecuencia (tengo que decir, que la posición de loto no es posible para un cuerpo tan poco flexible como el mío, aunque no soy pretencioso con eso y adopto posturas más asequibles…)

Este camino interior, a través de la práctica, me ayuda a tomar conciencia de que no soy tan importante en mi individualidad, que soy parte del mundo como un todo, que puedo apreciarlo tal y como es y que mi visión está deformada por mis prejuicios y mis percepciones subjetivas. Esto me hace respetar al mundo en su conjunto, que no es otra cosa que respetarme a mí mismo.

¿Para qué me sirve entonces atender esas voces que me juzgan o me critican? Si las atiendo, realmente me coloco en la posición de mi yo pequeñito, de mi ego al que sí importan las opiniones y los juicios de otros egos, pequeños en su percepción de individualidad.

Lo importante, según lo he experimentado y lo experimento, es buscar ese equilibrio, esa ecuanimidad, esa calma y ese discernimiento que surge de no identificarse con el ego. Esto lo llevo practicando conscientemente desde que descubrí que yo tenía que ser algo más de lo que percibía que era.

Después de la importante y profunda crisis personal que transité, trabajando con bastante dificultad para reducir mi estrés, mi malestar y mi ansiedad, fue cuando esa práctica se tornó consciente. Antes no. Me conducía por la vida en ese “modo búsqueda”, ese inconformismo con lo que percibía y sentía, que latía en mi inconsciente pidiendo emerger, pero silenciado y con la salida cerrada tras un muro de percepción, de condicionamientos, de creencias y de valores mundanos que creía ciertos, pero ante los que de alguna manera me rebelaba (soñando, parando, leyendo, cuestionando) Así se iba poco a poco derribando ladrillo a ladrillo ese grueso muro, muy lentamente mientras mi ego campaba a sus anchas y dirigía mi vida, conmigo ausente, y después mucho más rápido cuando la vida me despertó con violentos zarandeos.

Entonces no comprendía las críticas. Ahora no sólo las entiendo, sino que las miro con compasión, ya que sé de dónde provienen. Todas las personas en mayor o menor medida, con más o menos intensidad experimentan esos momentos de despertar. Aquellas que tienen como yo la suerte de haber despertado más intensamente y más duraderamente, acogemos la práctica como el camino permanente al despertar, ya que tendemos, como el resto, al estado de adormecimiento al que nuestro ego, con su voz engañosa, trata de llevarnos todo el tiempo. Es esa voz que pretende hacernos creer que lo que percibimos es real, que somos seres individuales, que tenemos la razón, que no hay nada más que lo que vemos.

Así que “el Zen de los cojones” acepta esa calificación, quitándole toda la carga de juicio que lleva y dejándolo en Zen a secas. El que medita y busca el equilibrio y la armonía. Porque si eso es criticable, bienvenida sea la crítica, que yo transformo en reconocimiento. Sólo que los otros egos no lo saben aún. No pueden saberlo mientras no despierten. Y esto ocurre muchas veces sólo al ser enérgicamente zarandeados.

Hay quien despierta sin más, sin crisis. Afortunadas esas almas elegidas.

El resto tenemos que abrirnos paso a machetazos por la espesa selva perceptiva, entre las gruesas ramas espinosas de los juicios, de las creencias y los falsos valores de los que se alimenta y por los que existe el pequeño personaje que creemos que somos, nuestro ego.

Hacen falta muchos “Zen de los cojones”, muchos fareros, muchas almas soñadoras, que fomenten valores de calma, de equilibrio y de acompañamiento en el camino de despertar de otras personas.

Por mi parte, sólo puedo agradecer esas críticas, que cargan las baterías de la luz de mi faro y me mantienen despierto, estimulándome a seguir por mi sendero y acompañar a otras personas por los suyos, en su caminar hacia sus Yoes con mayúsculas, las puertas de entrada al lugar del que todos somos parte.



viernes, 13 de diciembre de 2019

Volando



Acompañamiento para gestión del cambio



Cuando tienes sentimientos de abundancia y bienestar, la configuración de la realidad se ajusta a esos parámetros y tu vida se vuelve abundante y placentera.

No quiere decir que todo sea de color de rosa, ni que todo sea perfecto, pero como las cosas no son perfectas o imperfectas, buenas o malas, sino que "todo depende del cristal con que se mira" la percepción de la realidad que solo es, no de determinada forma, viene condicionada por el cristal, con el filtro a través del cual la ves.

En el caso de que esa lente sea la de la abundancia y el bienestar, la percepción será la del vaso medio lleno.

Desde esa percepción se te mostrará una realidad acorde con esa visión, que genera pensamientos y emociones alineadas con ella. Así que verás el vaso medio lleno y no medio vacío, que correspondería a una percepción de escasez y malestar.

¿Cómo sintonizar con esa percepción positiva? Hay una técnica, sencilla, que es la del Decreto.

Un decreto es una afirmación que has de elaborar de forma consciente y repetirla. Es como una señal lanzada al Universo, personalizada, en presente y con la conciencia de ser una realidad ahora y el agradecimiento por serlo.

Un ejemplo, que yo uso, para este mensaje poderoso de sintonización con la realidad vista desde ese prisma:
Como debe ser en primera persona y personalizado, es decir, que se refiere a ti y solo a ti, el comienzo del decreto deberá ser: "Yo, tu nombre y apellidos, y la afirmación.

Mi ejemplo: Yo, Jorge Arizcun Ceñal, tengo abundancia y salud
Y añades: Desde que tengo memoria.
Para que la afirmación se materialice en presente y se proyecte hacia el futuro, continúas con: Así sea, así es, está hecho.
Para terminar es necesario agradecer por esa realidad, símplemente. uno o varios Gracias.

El decreto queda así:
Yo, Jorge Arizcun Ceñal, Tengo abundancia y salud desde que tengo memoria. Así sea, así es, está hecho. Gracias, gracias, gracias.

Un decreto se asienta repitiéndolo, cuantas más veces mejor y durante días. Puedes hacerlo en voz alta o baja, como una oración, o bien pensando la frase conscientemente.
 
Ese mensaje es recogido por la inteligencia superior, el Universo, Dios, o como cada cual quiera denominarlo y la respuesta llegará.

Otra cosa importante es tener fe y no albergar expectativas. Esto puede parecer contradictorio, pero no lo es. La expectativa supone tratar de condicionar la respuesta, pero eso no puede hacerse. Hay que creer y soltar. Esa respuesta vendrá en la forma que haya de venir.

Sintonizar con la frecuencia correcta viene determinado por la repetición. Nuestro cerebro se "programa" y se sitúa en esa frecuencia. La realidad se ve modulada y se alinea con la afirmación y la respuesta llega. En el modo correcto.

Este ejercicio es poderoso y logra transformar la realidad. 

El decreto es lo que quieres, lo afirmas sin pedirlo, lo fijas al presente y lo agradeces. Nada más. Cientos de veces, cada vez que te acuerdes, cada vez que puedas.

Yo lo hago mucho durante el camino en moto a mi trabajo, en momentos en los que necesito calmar la mente y re-sintonizar con mi presente, antes de dormir, cuando me ducho, paseando con mi perra..., siempre que es posible.

Y ¿qué puedo contar? Pues que funciona. Y funciona porque combina varias disciplinas en una. La fe, la ley de la atracción y el Ho'oponopono.Que realmente vienen a surtir el mismo efecto.
Palabras de alta vibración, como "Gracias" que repetidas actúan como llave, como código de apertura. La ley de la atracción dice que lo que pides se te da, pero es una interpretación. Más que pedir, se trata de afirmar. El cerebro entiende de afirmaciones en presente y en positivo y el Universo, o Dios que es la extensión de nuestra mente, también.

La abundancia aparece en la realidad y el bienestar también. Como es una percepción, lo es independientemente de la expectativa o de la idea prefijada que tengas sobre ambas cosas.

Con la sintonía correcta podrás ser abundante con mucho o con poco, el filtro estará puesto y todo será abundancia. Con la salud y el bienestar también.
Aunque tengas o contraigas una enfermedad, tu percepción enfocará a la parte positiva de lo que sea que aparezca en tu presente y lograrás fijarlo ahí.
 
En mi caso, puedo contar que tras una etapa de mi vida oscura, difícil, con pérdidas, con la salud mental mermada por un estado depresivo, con desesperanza, miedo, angustia, sentimientos de escasez, pensamientos de pobreza y malestar, inicié con la guía y la ayuda de ese algo superior a mi, que yo denominó Espíritu Santo, un camino de autoconocimiento, complementado por un proceso de coaching (acompañamiento a la acción) y por estudio y lecturas relacionadas con el crecimiento personal, el mismo coaching, el ho'ponipono, el mindfulness, meditación, el tratamiento de la ansiedad mediante acupuntura y terapia holística oriental, que lograron que fuese reduciendo paulatinamente la medicación química (ansiolíticos y antidepresivos)

Poco a poco, trabajando a diario, escribiendo, acudiendo a terapia psicológica y con fe y trabajo personal, llegue al punto en el que tomé contacto con esta poderosa herramienta que es el decreto y lo puse en práctica.

También lo he simultaneado y lo sigo haciendo con la repetición de palabras de alta vibración, que es el Ho'oponopono, la práctica de la atención plena (mindfulness) y la oración, que en realidad se complementan y finalmente son todo en uno.

¿Y qué ha ocurrido? Pues algo sorprendente. Todas las facetas de mi existencia se han ido arreglando, una por una, y se ha asentado un sentimiento de abundancia, salud, bienestar y gratitud que hacen que vea mi realidad ahora llena de presentes, en el sentido de regalos y en el sentido de aquí y ahora. 

Presentes en presente. Creo que muchos ya estaban ahí pero no podía ser consciente de ellos. 

He logrado, y tú también puedes hacerlo, despertar a una realidad que me sorprende, positiva, de abundancia y bienestar. En paz e independiente de los acontecimientos, de lo material y de lo externo. 

Este modo mental logra que aprecie lo externo como abundante y mi organismo, la parte material que me transporta y me conecta con el exterior, como saludable.

Hoy, y de ahí el título de esta entrada, me encuentro volando, en este preciso instante en el que estoy escribiendo. Estoy en un avión, rumbo a las Islas Canarias, tras haberme casado hace unos días, con una persona a la que en un modo mental distinto, aunque hubiese aparecido en mi vida, simplemente no habría visto.

Disfruto de una estabilidad laboral, en un trabajo y una empresa que me encantan, de una estabilidad familiar, personal y económica cada vez mayor y con unas perspectivas buenas, aunque sin expectativas. 

Sí con intención y enfoque, pero sin expectativas. Porque lo que tenga que ser, será y será bueno y correcto.

Vuelo hacia mi destino, que en este preciso momento se reduce a volar. Nada más.

Tú también puedes, da igual de donde partas. Trabaja en ti, aprende, escucha, respira, conecta, cree y construye tu decreto.

Y repite, repite, repite...

Ten fe y agradece. 
Todo el tiempo. 

Tu realidad se va a transformar y como yo, volarás.
Buen vuelo.





sábado, 10 de febrero de 2018

Cuidar de ti



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 






Cuando hablamos de autocuidado, podemos pensar en estar arreglados, o en lucir bien. También en una alimentación saludable, hacer ejercicio, descansar, mimarnos...

Hay otro cuidado que olvidamos frecuentemente y que no tiene que ver con nuestra dimensión física. Es el cuidado del interior de nuestro Ser, el cuidado de lo que denominamos Alma.

Si eres capaz de reconocer que eres más que lo que físicamente ves o ven los demás, que eres más que un organismo vivo con todos sus sistemas biológicos y su complejidad, si eres capaz de reconocer que eres un ser espiritual que transita por la Tierra en un cuerpo físico, entonces estarás conmigo en que no se trata de cuidar sólo ese cuerpo físico.

Del cuidado que hablo es de lo que no es el cuerpo. Cuidarnos en nuestra esencia.

Muchas personas consideran que esto son patrañas, que no hay nada más que lo físico y que cuando lo físico se agota y se para, se acabó.

Es respetable y seguramente podrán argumentar buenas razones para pensar eso. 

Otras personas relacionarán de inmediato esa parte espiritual o trascendental con la religión. Si son creyentes, de la confesión que sea, les será fácil. Esa dimensión espiritual la relacionarán directamente con Dios, con el Espíritu Santo, con Jesús de Nazaret, con Alá, con Buda, o cualquier otra representación de la Divinidad.

Si no son creyentes, si son personas agnósticas o ateas, podrán relacionar esa dimensión trascendental con el Universo, con la Naturaleza.

De acuerdo a esto, cuidar de la naturaleza es cuidarnos a nosotros directamente.

Se trata de lo mismo. Esa dimensión que todos percibimos y que escapa a nuestra comprensión está ahí. Ese alma, esa fuerza que anima nuestro yo físico y que en su momento, sin que aún sepamos como, hizo que el corazón del embrión humano que todos hemos sido comenzara a latir espontáneamente en el interior del útero de nuestra madre. 

Es la fuerza latente de la Naturaleza, entendida como la energía Universal, la inteligencia superior que subyace en todo el universo y que conecta y da sentido a todo, en un equilibrio cósmico. 

Si consideras que esto es una realidad, entonces eres consciente o puedes tomar conciencia de ese Yo que realmente eres, que es mucho más que el cuerpo físico. 

Cuidarte entonces trasciende al cuidado de la dimensión física. Hablamos de la esencia, que es algo profundo que permanece oculto a nuestra mente que se mueve en el plano más superficial, permaneciendo inconsciente respecto al plano espiritual. 

Despertar, tal y como nos enseña Eckhart Tolle, es tomar conciencia de esa dimensión, que es mucho más que la física, que es la que nos conecta con el Todo. Es ahí donde la verdadera inteligencia, la espiritual, la universal, fluye y se manifiesta.

Y te pregunto. Si ya eres consciente de esto, ¿qué puede preocuparte o hacerte sufrir del plano físico? 

Despertar en esta conciencia es liberador. Está claro que el dolor físico y el provocado por los sentimientos, las emociones y las vivencias existen. Pero se reducen proporcionalmente al estado de conciencia alcanzado, al nivel de despertar que hayamos logrado.

Esto es evolucionar en la vida. No se trata de nacer, reproducirse y morir. Es mucho más. Infinitamente más. No lo podemos abarcar.

A más evolución personal, más conciencia del Ser, más conexión con la Inteligencia Universal, con la fuerza que ha dado la vida a tu cuerpo físico y lo mantiene en funcionamiento. Con la que lo detendrá cuando se agote físicamente. 

Volvemos al cuidado. Y ahora ¿qué vas a cuidar de ti?, ¿qué importancia vas a darle a tu físico? 

Tu salud física es importante. el cuerpo es tu vehículo, tu medio de contacto con el exterior. Tu salud mental también lo es. Pero desde el punto de vista del Ser, tu salud espiritual es lo más importante. 

Trabaja en ti, en lo profundo, en el Ser. Cuídate en tu esencia. Cuida tu alma. Cuida de ti y cuidarás del resto de la creación. Es lo más ecológico, lo más inteligente. Hazlo y el Universo te cuidará también. 

Jorge Arizcun - COACHING ACTIVO

Febrero 2018





Sígueme en twitter: @jarizcun


martes, 12 de septiembre de 2017

¡Tú Eres Importante!



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 



Tú eres importante.

Tu existencia lo es. Tu forjas tu realidad y tu destino.

Tienes todo lo necesario, la capacidad y la potencialidad. 

Y la sabiduría.

Nadie puede cuestionarte, ni juzgarte. 

No debes nada a nadie. Tu vida es tuya y tuyos son tus deseos y tus sueños.

Que los condicionantes de tu pasado no te frenen. 

Que no te agarren los brazos del ayer y tiren de ti hacia atrás.

No sucumbas a los cantos de sirenas de las expectativas. 

Sólo están en tu mente.

Siente quien eres. No juzgues para que no te juzguen. 

Mírate con benevolencia porque eres alguien muy valioso, único y especial.

No te quejes ni menosprecies. Nada ni nadie es más que tú.

No te midas por lo que tienes, sino por lo que eres en esencia. 

No te compares porque es absurdo comparar universos y tu eres uno, con la maravillosa complejidad de tu ser, de tu cuerpo físico, de tu parte inmaterial, no comparable a ninguna otra persona, maravillosa en sí misma.

Siéntete parte, conecta con el Todo al que perteneces, del que provienes y adonde regresarás.

Agradece por tu existencia y por tu experiencia. 

Maravíllate por existir y por todo lo que te rodea.

Reconoce las infinitas posibilidades que tienes ante ti y siente la libertad de escoger.

No dejes que nada ni nadie te impida elegir. 

Vive todo lo que puedas, las experiencias, las emociones, sintiendo con el cuerpo y con el alma. 

Déjate guiar por la fuerza superior, la inteligencia que rige el universo y siente su poder, reconociéndote como parte.

Sin ti el todo no estaría completo, no sería todo.

Alégrate por ti y por los demás, que viven su experiencia vital, con sus cielos y sus infiernos. 

Respeta al prójimo, a las otras especies animales y vegetales, al entorno natural. Cuídalo, es tu casa y la de los demás seres vivos.

Piensa que lo extraordinario es vivir, la vida, de la que sólo tenemos noticia aquí, en este modesto planeta. 

No sabemos de más vida, ni si se repetirá.

Respeta la memoria de los que partieron antes. Viviendo, riendo, aprendiendo, gozando, cambiando, sintiendo.

Eres importante. Lo más importante de la creación para ti. 

Créete el privilegio de vivir y desde ahí camina. 

Respira, yérguete, observa, aprende y no te pares. No te han hecho para ser inerte. 

Eres puro cambio, constante vida y muerte. Siéntelo al respirar. 

Visualiza ese complejo sistema de sistemas que eres. Un milagro de la evolución.

Y no creas las voces internas o externas que pretendan simplificarte, etiquetarte y hacerte algo pequeño. 

Son mentira.

Eres mucho más y mejor de lo que a veces crees o te hacen creer. 

Siente lo que eres, siente que estás y que eres importante. 

Lo más importante.

Jorge Arizcun
Septiembre 2017





Sígueme en twitter: @jarizcun

jueves, 10 de agosto de 2017

Perdónate y Acéptate



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 





Básandome en un post del blog "Los Cinco Minutos del Espíritu Santo"* quiero que reflexiones sobre el perdón y la aceptación a ti mismo o a ti misma.

Existen signos con los que puedes expresar ese perdón y esa aceptación.

Esos signos reflejan el amor y el respeto hacia tu persona.

Es muy habitual, especialmente en momentos difíciles en tu vida, que no te cuides como es debido y que te maltrates. 

Puedes descuidar tu aspecto.

Puedes insultarte.

Agredirte comiendo en exceso y de forma insana.

Puedes beber alcohol y fumar en exceso.

Puedes tomar drogas (ojo a las "legales" prescritas por los médicos y psiquiatras)

Puedes dormir demasiado y dejar de hacer cosas al caer en un estado de apatía y desinterés.

O bien no dormir ni descansar lo suficiente. 

Puedes descuidarte mucho, física y espiritualmente, entiendas como entiendas este último aspecto de tu ser.

Al dejar de ocuparte de ti, dejar también de alimentar el espíritu, el alma, dejar de leer, de adquirir conocimientos, de relacionarte con otros, de este o del otro mundo..., te desconectas.

La forma positiva de conducirte en esos momentos de zozobra, no conlleva hacer grandes cosas, ni gestas heróicas.


Puedes darte pequeños placeres, simples y cotidianos, que no te supongan un esfuerzo grande, ni te provoquen sentimientos de culpabilidad.

La cosas están para disfrutarlas, la vida está para disfrutarla.


Puedes probar a comer mejor, hacerlo lentamente, disfrutar más la comida.

Puedes regalarte un paseo agradable, con plena atención y sin pensar en lo que tienes pendiente de hacer.

Quizás quedar y disfrutar con tus amigos, a los que puede que tengas algo olvidados, y vivir su compañía como un regalo divino. 

Y agradecer por todo ello, que ha sido creado para ti, para que lo disfrutes.

Pueden ser muchas más cosas. Tomar conciencia de cuando te duchas, que puedes hacerlo, que disfrutas de la luz eléctrica, del agua corriente, de la tecnología, del ocio, del cuidado de la salud.

O también poniendo atención a tu entorno, cuidándolo, desde el lugar donde vives, tu habitación, la casa, el barrio, tu ciudad.

Agradeciendo tenerlo todo y poder disfrutarlo. Y también agradeciéndote todo eso que haces por ti, por los demás y por tu entorno.

No vale con perdonarte, orando en cualquiera de sus variantes y creencias, si después no caminas en la dirección de quererte a ti en tu día a día.

Ese Amor invisible y Universal, que en la religión católica es el Espíritu Santo y en otras la expresión de la divinidad como energía vital, te hace experimentar ese Amor hacia tu persona, en tu propio cuerpo.

Eres parte de esa energía, parte del Universo, parte de la Divinidad, de Dios, en cualquiera de sus manifestaciones, en cualquier cultura o confesión, incluso sin confesión religiosa alguna, eres parte del Todo Universal.

La energía que lo mueve todo es el Amor, entendido así, como ligante, como impulsor, como fuerza vital. Y para que fluya y te inunde, debes estar en esa sintonía, en sintonía con el Universo, con Dios. 

Es así. Agradece, perdónate, cuídate, acéptate y toma conciencia de que estás con vida y puedes disfrutar y apreciar todo lo que tienes, que no es poco.

Es una buena forma de conectar, de elevar tu energía, de abrir el canal con la parte espiritual, para que llegue bien la señal, la comunicación y la vibración universal.

En la religión católica el Espíritu Santo es amor invisible y quiere que experimentemos su amor en nosotros.

Pero necesita que la conexión esté abierta. 

Tanto si eres cristiano como si no, eres un ser divino y formas parte de algo muy vasto. 

No te aísles. 

Deja que el Amor te inunde y comienza amándote a ti en primer lugar. Perdónate, acéptate y cuídate.

Estarás cuidando esa parte del Todo y te conectarás con Él.


* Ref. Blog http://loscincominutosdelespiritusanto.blogspot.com.es/


Jorge Arizcun
Agosto 2017





Sígueme en twitter: @jarizcun

jueves, 6 de abril de 2017

yo + YO. Equipo... con uno mismo.




    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


                     Trick or Treat      Consultoría y Coaching





Trabajar en equipo... ¡Cuánto hay escrito sobre esto!

Al hilo de lo que escribí en un post anterior, basado en un vídeo de Alex Rovira, en el que se refería a cooperar o competir, reflexiono ahora sobre ese concepto, pero referido exclusivamente a uno mismo.

Uno es fundamentalmente dos personas: la exterior, la que los demás perciben como real, con sus roles bien marcados y un sitio en la sociedad, mejor o peor.

Y la interior, el YO real, esencia sin roles ni etiquetas con un sitio en el TODO, en el Universo. 

Nuestro YO Espiritual, o esencial. 

Realmente somos un Ser Espiritual en un cuerpo físico de persona, no exactamente dos personas.

El primero es un personaje, lo que creemos y lo que los demás creen que somos, que habla y se comporta de una cierta forma, predecible, y que trae de serie instalados determinados programas. 

Sí, como un ordenador. 

Ante un estímulo, una respuesta. 

A veces respuesta directa, sin estímulo real ninguno.

Bien. Normalmente estos dos "yoes" se encuentran separados, sin comunicación. 

Frecuentemente, si el YO interior quiere manifestarse, el ego, es decir, el personaje, el yo exterior, no le deja hacerlo y se impone bombardeando pensamientos para acallarlo, porque le teme. 

Una persona muy espiritual, muy en su centro y conectada con su YO interior no tiene demasiado apego al ego, o nada. 

Es normal que el ego no quiera eso.

Pero el ego es necesario en una justa medida. 

El yo exterior, aparte del personaje, es el  vehículo que interactúa con el medio, a través de los sentidos. 

Es necesario para situarse en el mundo exterior físico, hablar con los demás, alimentarse, vestirse, aprender... También es la parte física que reacciona a los estímulos mediante las emociones.

Pero el mundo exterior es una recreación de la mente. 

La mente, donde reside el ego, o desde donde dirige los pasos del personaje. 

Ahí es donde se generan los pensamientos, en la mente. 

Y los pensamientos normalmente son distorsiones. 

Cuanto más ego, más distorsión. 

Y cuanto más yo exterior, menos presente y menos conexión con el YO esencial, así que más aislados de la parte espiritual, más baja vibración, lo que nos sitúa en un plano físico, lejos del plano no mental, del plano espiritual, donde se ES de verdad, conectados directamente con el Universo, con la Fuente, de la que somos parte. 

Donde la vibración es la más alta.

Parece algo como muy místico, pero es así. Somos parte de un todo y hay un propósito universal que se nos escapa. 

No somos entes aislados, personajes independientes que campan aleatoriamente por la Tierra, dependiendo de la suerte.

No somos lo que creemos. 

No somos quienes creemos.

Entonces, desde este punto de vista, si aceptamos que nos componemos de un yo físico y un YO espiritual, ¿no es ilógico mantenerlos separados?

¿no sería mucho mejor unirlos, unirnos en uno? ¿Trabajar yo con YO? ¿Hacer equipo?

Ya sabemos la función del yo físico. 

Facilitemos al YO su trabajo, que es infinitamente más importante y que es el que nos va a proporcionar la Felicidad, que buscamos como locos con nuestro ego, con nuestro personaje. 

Ahí hay una parte, pero es pequeña. 

La fuente de la felicidad no está fuera, está dentro. 

Lo de fuera es como un sueño, como una recreación. 

Hay que despertar hacia el interior, en el mundo del YO real, en el que cabe todo y por supuesto el vehículo que nos transporta por el plano físico, que existe para poder experimentarnos.

La creación sirvió para eso, para que Dios, o como cada cual quiera llamarlo, esa inteligencia superior, pudiera experimentarse y no solo ser.

Pues nosotros, que somos piezas de ese ente infinito, somos vehículos de esa experimentación, como lo son todos los demás seres y objetos que conforman el Universo.

Hagamos equipo. Circulemos por el mundo en nuestro vehículo maravilloso que es nuestro cuerpo y mente físicos. 

Cuidémoslo y busquemos la guía y el camino por el que circular en nuestro YO esencial. 

Conectando ambos podemos lograrlo todo y podemos dejar de padecer. 

Podemos controlar nuestro cuerpo y nuestra mente y podemos acceder a planos más elevados de existencia. 

El punto de vista cambiará y veremos todo con mucha más claridad.

Yo ahora estoy en ese trabajo. No es fácil, te lo aseguro. 

Y a veces uno se pierde, mucho. 

Pero ha de frenar, observar, mirar hacia el interior y buscar el YO, que es la brújula, la que nos guía y nos sitúa. 

Digo que no es fácil, pero lo que también digo es que este despertar es lo que necesitamos. 

Encontrar nuestra esencia, nuestro centro, al que acudir, donde estamos seguros, donde todo esta bien. 

Entonces ese equipo funcionará de maravilla y hará que la experiencia vital sea plena. 

Seremos conscientes de que el plano físico es eso, uno de los planos, pero que no es lo único, ni lo real. 

Que es limitado y limitante. 

Aprenderemos qué son y cómo funcionan los pensamientos, cómo estos desencadenan emociones, sabremos identificarlas y sabremos qué reacciones producen en nuestro cuerpo. 

Y cuando esa conexión entre yo y YO se produzca, entonces tendremos el control y sabremos lo que es verdad y lo que no.

En fin, que me parece una muy buena idea intentar ese tándem trabajando en sincronía para ser felices. 

Acudamos a nuestro SER, a nuestro YO,  a nuestra esencia conectada con el resto del Universo. 

Ahí están todas las respuestas, toda la sabiduría y ahí está lo Real. 

Que no es ni mucho menos lo que nuestra mente percibe como real.

Ya lo explicó Platón en La Caverna.

Ánimo y a buscar y encontrar el camino para el encuentro en esa otra dimensión de nuestro Ser. 

El camino al despertar. 

Salgamos de la caverna, sólo que la salida, es hacia dentro...

Jorge Arizcun