Mostrando entradas con la etiqueta propósito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta propósito. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de octubre de 2018

Lo único que permanece es el cambio 3 - Los tres Personajes



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 






Ya hemos visto en qué consiste el cambio y las diferentes  posiciones que puedes adoptar.

Avora quiero volver a destacar el concepto de compromiso, necesario para enfrentar con decisión el proceso de cambio y sobre todo el compromiso que tienes contigo y con todo lo que tiene que ver contigo. 

Tu vida es tu responsabilidad y comprometerte es la primera premisa del auto-respeto.

Empecemos con una frase: Ya que estoy aquí, voy a ESTAR completamente. Esto requiere prestar atención y trabajar la PRESENCIA. Esto significa estar plenamente, con todos los sentidos. Prestarte atención.

Estar, prestar atención, observar... ¿qué es lo que está pasando ahora? a tu alrededor, en tu entorno, en el mundo. ¿que es lo que esta pasándote? en tu interior. Date cuenta de lo que piensas y de lo que sientes.

Es habitual no prestar atención y no darse cuenta de lo que se siente, de lo que se piensa, ni tan siquiera de lo que pasa. 

Si el cambio requiere acción, para poder actuar es necesario tomar conciencia de dónde y cómo se está. Una vez logrado esto, que requiere un trabajo y un entrenamiento, hay que actuar, con lo que se tiene. No esperar a que las cosas cambien para hacer. Es mejor tomar la iniciativa y provocar ese cambio.

Al tomar conciencia lograrás dos cosas:

- Situarte
- Elegir

La primera es esencial para activar la segunda. Saber dónde estás para elegir adónde quieres ir.

Hay una sensación que marca la intensidad de este proceso: el dolor.

Hay un punto de dolor que es necesario alcanzar para decidir cambiar. Ese umbral es distinto en cada persona. Debes ser consciente de lo que te duele una situación o un estado para motivarte lo suficiente a cambiarla. 

No se trata de dolor físico, que es un tipo de dolor. Es dolor vital. Las situaciones, los acontecimientos, las sensaciones pueden provocarlo. Es la intensidad de ese dolor la que activa el deseo. 

Los pasos, por tanto, son: situarse, sentir, desear y actuar.

El deseo sin acción se queda en una simple idea, que sólo se materializará si se actúa.

Ahora estás en el punto de "dolor" suficiente para desear el cambio. Y tienes toda la libertad de escoger. Libertad de dirección.

Puedes ponerte en marcha como un "pollo sin cabeza", que corretea en todas direcciones y en ninguna. Es cuando cualquier cosa nos vale. 
No sabes el potencial que tienes de desarrollar tus capacidades.

Realmente los humanos estamos entrenados en la supervivencia, más que en crear nuestra realidad, así que hay que pararse y razonar. Una buena pregunta es: ¿qué hay en todo esto que a mi me vale la pena? Y desde ese razonamiento  enfocar. Te dará una pista de hacia dónde quieres ir y dejarás de ser un pollo sin cabeza correteando sin sentido porque pondrás cabeza y razonamiento.

Eres tres personajes a la vez. Imagina 3 círculos, uno grande y dos pequeños encima

¿A qué te recuerda? Sí, a Mickey. De estos tres personajes habló Walt Disney.
El primero, situado en la que sería la oreja izquierda es el Creativo, el segundo, que estaría en la oreja derecha es el Ingeniero y el tercero, situado en el círculo del centro es el Evaluador.

Los tres personajes conviven en ti. Vamos a ver el primero: El Creativo.

Para permitirle salir, es necesario que comiences a desarrollar hábitos. Para sacarlo hay que trabajar con él. Vive en el hemisferio derecho de nuestro cerebro.

Hay una cita de Einstein que dice:

" Los problemas no se pueden solucionar en el nivel de conciencia en el que fueron creados" Fíjate en las dos últimas palabras: "fueron creados" 

Los problemas se crean. Nuestro personaje creativo lo hace. Aunque no nos demos cuenta. Por eso hay traerlo al plano consciente y ponerlo a trabajar.

Así podrás conectar con los motivadores reales que son los que te llevarán a la acción.

¿Quiénes son los creativos más grandes? Los niños. Conecta con tu niño y se iluminará tu hemisferio derecho para crear una nueva realidad.

Es importante que observes cómo te hablas, qué te estás contando.

Es tu personaje creativo quien lo hace. Y con ese lenguaje está creando tu realidad.

Ten cuidado con lo que te dices, en especial con el lenguaje crítico hacia ti.

Te pongo un par de ejemplos.

En vez de decirte "no lo estoy haciendo mal", frase que tiene negatividad implícita en las palabras "no" y "mal", que tu cerebro interpreta literalmente, además de extraer el mensaje "no lo estoy haciendo" (así funciona el cerebro humano...) prueba de esta manera:

"Lo estoy haciendo bien"

Es mucho mejor así, ya que directamente es un lenguaje en positivo.

La manera de hablarte puede darte pistas de cómo te estás relacionando contigo, a través de los mensajes que tu personaje creativo te dice.

En vez de decirte: "debo creer en mi", que implica un mandato y cierto reproche, prueba a cambiarlo por: "voy a creer en mi", que implica acción y determinación.

Vigila a tu yo creativo. Ponlo a trabajar para ir modificando la manera en la que te habla.

En este punto, te propongo un ejercicio poderoso, que si lo haces bien te va a ayudar mucho en tu trabajo de cambio.

Se trata de la experiencia de visualización.

Busca un lugar tranquilo y confortable. Adopta una postura de confianza, con los pies bien apoyados en la tierra, con el cuerpo relajado y la espalda erguida.

Escoge una música que te resulte relajante e inspiradora y, cerrando los ojos, respira tranquila y profundamente y visualízate dentro de tres años en aquello que sueñas.

Presta atención a los detalles, recréate en ellos, en lo que ves, en lo que escuchas, en lo que sientes.

Deja que tu yo creativo trabaje y te muestre ese futuro deseado, que te hable en presente de él.

Observa dónde, con quién y cómo estás. Concéntrate en estar allí ahora. Empápate de la vivencia. Experiméntala.

Sal de allí y regresa despacio, con la música, que quizás cuando vuelvas a escucharla te transporte a ese tiempo y lugar creados en tu mente para ser creados en tu realidad.

Todo es mental.

Y ahora, de nuevo en tu presente, tomando conciencia intensamente de dónde, cómo y con quién quieres estar dentro de esos tres años de tiempo, comprométete. 

Empieza a pensar y a escribir cómo hacer que eso que tu creativo ha proyectado se haga realidad.

Ese compromiso te dará determinación y te ayudará a decidir que quieres llegar y te empujará a la acción enfocada en tu meta.

Decide vivir con sentido, en su más amplio significado, con el rumbo puesto hacia tu meta, consciente de lo que te pasa y sacando el máximo partido de la experiencia, que es de crecimiento y evolución.

Con el creativo en control, la realidad se irá creando, materializando el deseo.

Adelante.

Ahora, aquí, pregúntate por qué haces lo que haces y si eso te acerca o te aleja de esa realidad visualizada.

Partes desde aquí y desde ahora, con tu yo creativo trabajando. No te conformes con el abanico limitado de opciones que crees que tienes. Deja que tu personaje creador te muestre más y explóralas.

Por último, anota cómo este propósito tuyo va a afectarte a ti, a tu entorno y al planeta.

Identifica aquello que te hace especial y toma conciencia de lo que eres capaz de lograr.

Te recomiendo que escribas, que anotes como en un cuaderno de bitácora tu experiencia.

Ánimo y hasta la próxima entrega de este apasionante viaje por el cambio.

Cree y crea.


Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Diciembree 2021







Sígueme en tweeter: @jarizcun

  


jueves, 16 de febrero de 2017

El Duro Trabajo de Reinventarse

                     

Trick or Treat      Crecimiento Personal






________________________________________________________________


 

________________________________________________________________


Bueno, reinventarse, reinventarse igual no es exacto, porque como suele decirse "está todo inventado".

Más bien podría decir, reconocerse o redescubrirse.

Como últimamente no paro de formarme y de descubrir y redescubrir cosas, hoy voy a compartir parte del trabajo de evolución que estoy haciendo y lo que me está enriqueciendo.

Adelanto que no es un camino fácil y llanito, l
o que en senderismo denominamos "nivel de dificultad medio-fácil" o directamente fácil.

No, es un camino duro, aquí no vale engañarse. 

Y a veces parece imposible, pero no lo es. 

Y la dificultad es siempre relativa. 

Depende de un factor necesario, la actitud.

Reinventarse conlleva desprenderse de muchos lastres. Es un ejercicio de desapego muy importante. 

Y a lo largo del camino, aunque sea una cuesta hacia arriba de la montaña, vamos poco a poco aligerando la mochila que cargamos y esa subida se nos hace menos dura.

En mi propio proceso de reinvención y reencuentro con quien soy realmente, la cantidad de cosas, recuerdos, personas, y programas de mi mente de los que me voy deshaciendo, al vaciar mi mochila, me están facilitando mucho seguir caminando, al aligerarse mucho la carga.
 
Mochila que he cargado en mi espalda mucho tiempo, toda mi vida.

Bueno, quizás desde los 7 años, que es cuando, según los expertos, terminó de llenarse mi cerebro de programaciones y comenzó a llenarse la mochila.

Cuando uno va a salir al monte, si no tiene mucha experiencia, suele cargar la mochila en exceso. La llena de "porsiacasos" y claro, pesa lo que no está escrito. 

Y mientras avanza por la ruta, piensa que el camino es muy exigente y duro, sin darse cuenta de que lo sería mucho menos con una mochila más ligera, o sin mochila incluso.

Todos los caminos tienen de todo, subidas, bajadas, obstáculos, zonas poco transitables, peligros, zonas llanas muy cómodas... 

Y además hay factores externos al propio camino y a nosotros como la climatología, que influyen notablemente en nuestra percepción de la experiencia de recorrer ese camino, muy distinto con lluvia, o con viento, o con mucho sol y calor.

El camino es el mismo todo el tiempo.

Pues cuando uno se adentra en la aventura de cambiar, y saca el explorador que tiene dentro, empieza un camino sin retorno que no sabe muy bien adónde le va a llevar. 

Y aquí hay otra cosa importante. No es adónde me va a llevar el camino, sino adónde quiero ir. 

Y viene la primera dificultad. Averiguar, elegir y decidir hacia dónde queremos ir.

En este punto no podemos engañarnos. Equivocarnos sí. 

Y cuando es por error la elección del camino, sí que hay retorno posible y posibilidad de cambio. 

Una elección errónea es empezar a caminar por el primer camino que aparezca, sin una intención clara. Sin un destino claro.

¿Hacia dónde quiero ir? 

El destino quizás no es tan importante, pero sí la dirección.

En un cambio vital, identificar ese camino y esa intención, mirando hacia un destino final, que puede que no alcancemos, es algo que requiere mucho trabajo con uno mismo.

La buena noticia es que somos ya unos cuantos los que hemos hecho, o estamos haciendo el proceso y podemos acompañar a otros que lo inician, en el descubrimiento de ese propósito, de esa intención y ese destino. 

Podemos ayudar a que otros encuentren su camino.

Reinventarse no es más que cambiar el sentido de nuestros pasos. 

Puede parecernos, cuando logramos identificar ese propósito, una empresa difícil o imposible. 

Pero las barreras las pone uno. Las pone la mente.

Uno de los objetivos, que prácticamente todos tenemos, es vivir lo más posible. Llegar a la ancianidad en buenas condiciones de vida y salud.

Pero no está en nuestra mano el tiempo que vamos a vivir. Sí cómo vivimos nuestro presente enfocados es ese objetivo.

Yo, lo que he aprendido en mi reinvención forzosa es que sólo cuento con hoy, con ahora.

Era imposible imaginar los cambios que me ha traído la vida, como lo es tratar de saber qué pasará mañana.

Así que vivir ahora es un aprendizaje que hay que hacer. 

Cuando la vida nos pone delante desafíos, pérdidas, cambios bruscos, nos da la oportunidad de aprender, de evolucionar, de observarnos, de cambiar y de decidir.

Y aunque cuando se está ahí abajo y hay que empezar a subir, todo nos parece imposible, no lo es. 

Sólo hay que dar el primer paso, eso sí, con intención. Y esto hay que trabajarlo. 

Vale, estoy aquí y así. Lo acepto. Y ahora ¿hacia dónde quiero ir?

No es sencillo. Pero hay que ser muy sinceros con nosotros mismos y trabajar para descubrirlo. Y mejor con ayuda.

Y de momento aquí lo dejo para no alargar está entrada demasiado.

En siguientes hablaré de cómo ser buenos compañeros de nosotros mismos y cómo se puede aprender eso.


Jorge Arizcun

jueves, 2 de febrero de 2017

Propósito Vital. Querer es Poder. Hay que ponerse.

                     

Trick or Treat      Consultoría y Coaching






Hoy es hoy, la hora exacta es la misma de siempre: Ahora mismo, en este mismo instante. 

No hay otra hora posible, ni otro momento posible.

Estoy pensando en mi hijo mayor, que es pianista y que acaba de publicar un nuevo trabajo en su canal de Youtube. Excelente. Os lo recomiendo (y también suscribiros a su canal..., ¡claro!) 

Aquí os dejo el vídeo:



Es difícil lo que él hace, lo que persigue. Es admirable. 


Y es imitable, no me refiero a tocar el piano con la destreza que él lo hace (que le ha llevado muchos años) sino a la actitud necesaria para trabajar como él trabaja, hasta publicar el tema de unos pocos minutos, pero con muchas horas de dedicación detrás.

Él tiene claro su propósito vital. Y lo persigue, pese a las resistencias externas e internas.


Yo, que soy mucho mayor que él, aunque no tanto, tengo cada vez más claro mi propósito, que es exactamente en lo que estoy enfocado en este momento, tras años perdido por los caminos, que me han traído hasta aquí y de ahora en ahora. 


Hasta este ahora, este instante en el que estoy haciendo exactamente lo que quiero hacer: Escribir. Reflexionar. Compartir. Ayudar.

Y sobre todo acompañar a otros para encontrar su camino.

Este post es una revelación. La de que me quiero dedicar a esto, quiero ayudar a los demás a ser y a crecer, desde mi propia experiencia de crecimiento personal. 


Ayudar a descubrir qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida, sinceramente, sin  condicionamientos mentales, pensamientos saboteadores que nos retienen y no nos dejan salir de nuestra inconfortable zona de confort. 

Que tiran de nosotros hacia atrás, nos asustan, nos dicen que no podemos, que abandonemos. Que ahí fuera está la incertidumbre y el peligro. Que mejor donde estamos, aunque estemos mal.

Pues yo no. Noto los tirones y las voces que me dicen "no lo hagas", "no puedes", "no sabes"


Pues SÍ voy a hacerlo, SÍ puedo. Y si no sé lo suficiente (nunca se sabe lo suficiente) pues aprendo (en ello estoy y estaré) y lo más importante: 


SÍ QUIERO. Así cómo en una boda... Pero conmigo. Me comprometo conmigo mismo. Respiro conscientemente, profundamente, conectando con mi interior. Observo mi postura, mi mirada, mi determinación. Lo que pienso. Lo que siento.

En este momento de mi vida, estoy trabajando con un coach, que está logrando que yo saque de mi interior ese verdadero propósito, quitando capas y capas de excusas, de falsas creencias, o al menos incorrectas. Que me está ayudando a observar y analizar cambiando la perspectiva. Y sobre todo, a encontrar el camino que quiero seguir desde hace mucho, pero que no sabía concretar.


Coaching para crecimiento personal. Introspección y búsqueda dentro lo que fuera es imposible encontrar. Movimiento para enfocar desde nuevas perspectivas.


Mapas mentales como herramienta tremendamente útil y visual, que me hacen ver claramente todos los aspectos que afectan a mi situación, que me indican dónde me encuentro ahora mismo, exactamente. Y que determinan el punto de partida, de ahora en adelante.


¿Y cómo he llegado hasta aquí?


¡Uf! Es una historia larga. Espero no aburriros...


El resumen podría ser: 

Cuando todo se cae y uno se cae con todo, pierde las referencias, pierde la seguridad, la fe y se ve en una situación de la que no tiene ni la más remota idea de cómo salir. 

Lo intenta y se cae de nuevo, se levanta tambaleante para volver a intentarlo. 

Una historia de pérdidas, de duelos. Primero en lo laboral: Crisis y pérdida de trabajo, tras 24 años en la misma empresa, casi desde sus inicios, con un gran desgaste emocional y personal. 

Un nuevo proyecto de emprendimiento empresarial que se cae, tras poco más de un año.

Y en lo personal: La pérdida de mis padres, con poco más de un mes de diferencia entre la partida de mi madre y la de mi padre. Impacto emocional muy grande. Devastador.

En el mismo año, un fatídico 2014 (no existen años fatídicos, lo sé, son como son y uno les pone el adjetivo...) también me separo de mi pareja, tras muchos años juntos y me cambio de casa, de la que me veo obligado más tarde a cambiar de nuevo..., impactos todos que también afectan a mis hijos.

Este tsunami de acontecimientos deja mi vida como un solar lleno de escombros.

Cuando las cosas vienen así, no puede hacerse mucho. Y en esos momentos, en cada acontecimiento, uno va reaccionando como puede, o como le sale. 


Y se queda finalmente con una gran sensación de vacío, con mucha duda existencial y se comienza a replantear la vida. 

Yo comencé ahí a hacerlo, despacio. Había muchas heridas y contusiones. Había que poner muchas tiritas en el corazón. 

Una por una. 

Con cuidado.


Y así lo hice, pero quedé asolado. Depresión, ansiedad, pastillas...

Y empecé a buscar respuestas, para averiguar de verdad qué diantres había venido yo a hacer aquí.

Empecé a estudiar en profundidad. Ya me había graduado en un programa de MBSR (Mindfulness) que me había ayudado mucho y que aún lo hace. 

Y me acerqué a Tolle, a Hay, a Cohelo, a Chopra, a Len. Descubrí el Ho'oponopono, la Cuántica, las Conversaciones con Dios, releí a Coelho, a Puig, a Dyer..., la Biblia, empecé a seguir a Mota... y decidí mi propia formación. 

Abrí en Internet un proyecto de consultoría, al principio centrada en lo que podía aportar de mi experiencia profesional, trabajando con equipos comerciales, con los sistemas de calidad, con la dirección comercial, el marketing..., que finalmente he enfocado al crecimiento personal (y también profesional, que van ligados)

Retomé la escritura como vía de expresión y reflexión, para finalmente tomar la decisión de poner a disposición de todo aquel que quiera, mi ayuda, mi experiencia y mis conocimientos, adquiridos tras esa búsqueda intensa y frenética. 

Necesitaba respuestas y las he encontrado. Y sigo encontrando más cada día.

Todas están en mi interior. Todas.

Y tú también las tienes.


Y como en "El Alquimista" encontré mi propósito vital, que estaba ahí en mi, que sin saberlo ponía en práctica cuidando otros corazones rotos, ayudando en lo profesional desde un enfoque humanista, en lo personal, hablando con mucha gente y compartiendo reflexiones y vivencias.




Y aquí estoy, donde he estado siempre, porque siempre he estado aquí y ahora, no se puede estar ni ser en ningún otro momento y lugar, más que en estos.

Aprendiendo a SER, aprendiendo sobre las emociones, sobre los pensamientos, siguiendo con mucho interés a otros que están en lo mismo que yo y que han encontrado el mismo propósito. 

Re-descubriendo, reconociéndome.

Sabiendo que las dificultades son para crecer, para evolucionar. Que el cambio es bueno, es la esencia universal, es inherente a la vida.


Así que, desde aquí y ahora, totalmente decidido a seguir este camino, apasionante, incierto, vital.


Tengo un proyecto profesional, ambicioso, relacionado con la ingeniería de equipos y productos, en el campo del oil & gas, que puede darme, si finalmente arranca, la estabilidad y tranquilidad en lo económico y en lo material. Trabajo en él desde hace más de dos años con bastante desgaste. Aprendo y continúo, con mucha incertidumbre y dificultades, a veces con angustia y ansiedad.


Y también este otro proyecto de crecimiento personal, en el campo de la consultoría personal y pronto en el del coaching. 

Acompañamiento para gestionar el cambio. Esto sí me apasiona, no me angustia y me da tranquilidad. Aquí no hay ansiedad ninguna.

Hace poco escribí sobre fareros, sobre que yo quise ser farero (es verdad) porque sé que dar luz a otros, para que puedan continuar su travesía, reconociendo las señales, alejándose de los peligros, es una tarea que se lleva dentro. 


Ahora lo sé y ahora lo cuento.


Es en toda regla una "salida del armario" 

Ese director Comercial y ese consultor de grandes negocios, es en realidad un Farero. Y ahora puedo decirlo.


En ese pasado que no existe y que mi mente distorsiona, mi personaje creyó que era eso en lo que trabajaba, con una formación técnica y comercial, con una trayectoria profesional que parecía un camino interminable, pero que va terminando. 

Como todo.


Y ahora este cambio. Que da miedo, sí, pero bienvenido ese miedo. Porque no es un freno, es un aliciente.


"Hazlo. Y si te da miedo, ¡hazlo con miedo!" Es el lema de un programa en el que estoy participando de gestión del cambio y la incertidumbre y acompañamiento a la acción.


Pues por ahí van los tiros. Acción. La información y la formación no la busco, me encuentran a mi. 

La vida es cambio, con luces y sombras. Yo me he propuesto desde mi posición privilegiada y expuesta, ser el que ilumine, así que me subo a lo alto del faro para que la linterna esté en perfectas condiciones para iluminar todos los días, con buen o mal tiempo, a aquellos que se acerquen y estén navegando en la oscuridad.


Muchos nos hemos encontrado así y muchos y muchas os encontráis así. Pues aquí estoy para ayudaros a ver la luz y cambiar el rumbo para no estrellaros.


Es posible. Os lo aseguro. 

Mientras, seguiré lo que pueda con mi proyecto profesional, pero sobre todo seguiré escribiendo, estudiando y esperando día tras día poder ayudar y acompañar a quien me necesite y me elija para caminar juntos por un camino bien iluminado por este faro.


Ya tengo el método listo. No es difícil.  

Es querer y ponerse. Yo aquí estoy.


Jorge Arizcun
Febrero 2017

 Sígueme en facebook: https://www.facebook.com/totconsultingsolutions/?ref=bookmarks

domingo, 29 de enero de 2017

Trenes


                     Trick or Treat      Consultoría y Coaching





En el viaje de la vida, nos vamos subiendo a diferentes trenes y parando en distintas estaciones a lo largo del recorrido.

El montarse en un tren u otro es nuestra elección. Y tenemos que subirnos al tren que necesitamos y queremos coger, no a cualquiera que pase.

Esto es válido en donde ocurren las cosas, que no es exactamente en el exterior, sino en nuestro interior.

El mundo de los pensamientos tiene mucho que ver con ese ejemplo. 

Los pensamientos son trenes. 

No todos los trenes van a donde queremos y si nos subimos al primero que pasa, lo más probable es que nos alejemos bastante y nos desviemos del camino. 

Tenemos que tener claro hacia dónde queremos ir para subirnos al tren correcto. 

En el mundo de la mente, los pensamientos no paran de pasar, por lo que tenemos que estar muy atentos a ellos, al panel que indica qué pensamiento (qué tren) es el que viene y hacia dónde nos lleva. Y decidir si nos subimos o no.

Y nosotros tenemos que tener claro hacia dónde queremos ir y hacia dónde no.

Nosotros tenemos una guía, como un GPS interno, que nos indica con precisión la ruta. 

Pero una gran mayoría de veces no le hacemos ni puñetero caso, por lo que el pobre GPS se desgasta en recalcular una y otra vez la ruta para que lleguemos dónde queremos. 

Donde tenemos que llegar, que sería nuestro propósito, que muchos no sabemos bien cual es. 

Las famosas preguntas filosóficas: ¿de dónde venimos? Y ¿a dónde vamos? son preguntas que nos pueden parecer difíciles de responder, porque las observamos desde nuestro ego, desde ese personaje que cree saber hacia dónde se dirige y cual es el mejor camino y se basa en el camino recorrido anteriormente. 

Pero las respuestas a estas preguntas, que son más profundas de lo que creemos, no las tiene ese yo egótico, ese pequeño personaje que creemos que somos. 

Esas respuestas las tiene nuestro YO esencial, quien realmente somos. Y que SABE de dónde venimos, para qué hemos venido (cual es el propósito de nuestra venida a este mundo) y cual es nuestro destino, a dónde vamos.

Imaginemos que estamos en una gran estación ferroviaria, con múltiples andenes y mucho tráfico de trenes, yendo y viniendo, de diferentes procedencias y hacia distintos destinos.

Ahí, en medio de todo ese jaleo de viajeros, de paneles anunciando los trenes, las llegadas, las salidas, escaleras mecánicas, de subida y de bajada. Pasillos, carteles. Ahí estamos nosotros. 

La vida misma.

Acabamos de bajarnos de otro tren, hemos llegado a esta encrucijada, una más, de tantas que nos hemos encontrado y otras tantas que nos encontraremos, o no...

No todas tan complicadas, a veces sólo un andén y un sólo tren como posibilidad.

No siempre es posible decidir fácilmente, otras veces es muy sencillo porque sólo hay que subirse al único tren que pasa.

Puede ser que un trayecto sea muy corto y otros sean muy largos.

Imaginemos por ejemplo un trabajo. Nos montamos en un tren y recorremos muchos kilómetros y durante mucho tiempo y un día llegamos a una estación y nos anuncian que el tren queda fuera de servicio y entra en vía muerta.

Nos bajamos, con vértigo. ¿Y ahora qué?  Pues toca buscar otro destino distinto. Y puede pasar, como pasa, que el andén esté lleno y que el tren que llega viene también lleno y sólo pueden entrar unos pocos. 

Y nos quedamos fuera.

Y el siguiente tren tarda muchísimo en pasar y nosotros hacemos mucho esfuerzo para posicionarnos bien en el andén para cuando llegue tener más oportunidades de poder subirnos. 

Y cuando viene, resulta que no para y pasa de largo. ¿Qué hacemos?, ¿cambiamos de andén?, ¿de destino?, ¿y si justo cuando vamos a cambiar es cuando viene el tren que necesitamos, que va a dónde queremos? ¿Y si nos movemos del sitio  al que tanto nos ha costado llegar?

Es igual que en la vida. No sólo en el trabajo, en las diferentes facetas y aspectos vitales. 

En la mente y los pensamientos.

Trenes, decisiones, esfuerzos.

La buena noticia es que siempre van a estar llegando y partiendo trenes. 

Lo difícil es elegir bien el destino. 

A veces la frecuencia de paso es pequeña y cuando al fin llega el tren y podemos subir, nos damos cuenta de que ha merecido la pena el esfuerzo. 

Y si ya tenemos asientos libres, ni te cuento lo bien que podremos sentirnos.

Importante: ¿qué tren queremos coger? Y ¿qué esfuerzo estamos dispuestos a hacer para lograr cogerlo?

No es cuestión de subirnos al primero que pase y a cualquier destino. Mejor elegir bien y saber esperar. 

A veces es muy difícil elegir, o no es posible. Pues hay que tratar de subirse al que nos parezca mejor dentro de esas pocas oportunidades de elección.

Los trenes no paran de pasar. Van y vienen todo el tiempo, desde muchos lugares y hacia muchos destinos. 

Suerte en la elección y buen viaje.

Jorge Arizcun
Enero 2017