sábado, 15 de julio de 2017

Tras la tormenta...



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 




Tras la tormenta, la calma...
...y los daños a reparar.

Desde la calma chicha y el intenso calor castellano, hoy me estoy acordando de los recientes días de intensa y violenta tormenta.

Pienso en tantas veces en que las cosas que pasan no están bajo nuestro control. 

El cielo se va encapotando y oscureciendo y nosotros, seres pequeños y frágiles en comparación, sólo podemos contemplarlo. 

No podemos saber previamente cómo será la tormenta, ni la cantidad de agua que precipitará, ni el aparato eléctrico que traerá. 

No podemos prever su violencia ni los daños y consecuencias que ocasionará.

Puede que ni siquiera nos demos apenas cuenta y nos pille desprevenidos, caminando, en el coche, en la bici o en la moto... Y nos caiga la mundial.

Es imposible saber si por la fuerza del agua y las filtraciones el suelo se hundirá o no. 

Puede incluso que antes de la tormenta hayamos caminado por esa calle que después se hundió, sin ser conscientes de lo frágil que era ese suelo, esa acera o calzada aparentemente tan sólidos, posiblemente ya socavados por filtraciones.

La tormenta, como muchos otros fenómenos naturales es una prueba patente de la falta de control sobre lo que ocurre.

Sí lo tenemos sobre lo que hacemos y sobre el grado de conciencia con el que vivimos. 

Claro que la tormenta puede pillarnos desprevenidos. Pero quizás con un grado de conciencia mayor podríamos evitar o paliar algo sus efectos.

Desde luego no podemos evitar que se forme ni que se desate. Ni prever las consecuencias, que pueden ser muchas y más o menos graves.

Es verdad que tras su paso vuelve siempre a salir el sol, que a veces ilumina un panorama poco acogedor.

Tras la tromba de agua y el viento, granizo, rayos, o lo que la haya acompañado, sale el sol sobre los daños y es momento de ponerse manos a la obra para repararlos, si pueden repararse, para limpiar, tirar, colocar, reconstruir...

No hay otra que respirar hondo y seguir adelante, sin juzgar ni lamentarse.

Tras la tormenta la calma, sí, la atmosférica. Igual no tanto la nuestra, a la vista de esos destrozos más o menos graves. 

Esa calma es la que podemos trabajar. Desde la conciencia de saber que no podíamos prever los daños que ahora tenemos delante. 

Que la tormenta no es algo bueno ni malo. 

Y pasa. Siempre pasa. Dejando huella de su paso.

En la vida, las tormentas se suceden. Y hay alguna muy fuerte que provoca destrozos considerables, que nos tambalea y que cuando pasa deja un panorama desolador. 

Desde ahí hay que trabajar. 

Todas las veces. 

Después de todas las tormentas. 

Conscientes de que tenemos que arreglar y reforzar. Para que la siguiente, que vendrá, no sea tan destructiva.

Y también debemos aprender a observar, estar atentos a las señales que indican la proximidad de la tormenta. 

Aprender y observar. Aprender de tormentas pasadas y observar en presente para prevenir las futuras.

Daños habrá. Muy probablemente. Y cuánto más grande y violenta la tormenta más daños. No es que escampe y ya está. No.

Toca trabajar. A veces mucho. Y no vale lamentarse.

Las tormentas forman parte de la vida. No son malas. Nos sirven. Aunque no las queramos. Aunque nos den miedo. Aunque destruyan.

En ocasiones como hoy con esta ola de calor, hasta puede que las echemos de menos...



Jorge Arizcun
Julio 2017





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lunes, 26 de junio de 2017

Qué te estás contando



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 




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¿Qué te estás contando?

Puede que cosas que no te gusten nada. Es muy normal, no te preocupes.

La mente está ahí enviándote pensamientos limitantes, dale que te dale...

La mente no juega a tu favor, no. Su función no es tu bienestar sino tu supervivencia. 

Para tu mente todo son amenazas.

Y tú eres más que tu mente y tus pensamientos.
 
Está bien que la mente haga su trabajo. Y está bien que le hagas caso cuando se trate de sobrevivir. 

Y aquí hay una paradoja: Como hablamos en términos de supervivencia primitivos, es una contradicción que la mente nos boicotee cuando queremos hacer algo que precisamente es lo que nos va a permitir sobrevivir, en esta jungla material, en la que el dinero es vital.

Quieres emprender y está ahí la mente diciéndote lo difícil que es, que no es posible, que no lo lograrás.

Vas a ir a una entrevista y ahí está de nuevo metiéndote miedo.

Y así con todo.

No te envía pensamientos de poder, de alta energía como "tú puedes", ”es fácil", "es tuyo", "eres bueno o buena"

No. Hace lo contrario. 

Cualquier cambio lo percibe como amenaza y de acuerdo a esa percepción te habla.

¡No le hagas caso! 

Al menos piensa en esto cuando tomes conciencia de esos pensamientos. 

No sirven. 

Van en tu contra.

Tu mente trata de protegerte ante "amenazas" que no sólo no comprometen tu supervivencia, sino que son OPORTUNIDADES claras para garantizarla.

La fuerza mental no es otra cosa que poder dominar tu mente, tomando conciencia de que esos pensamientos protectores, no sólo no te protegen, sino que te perjudican.

Esos pensamientos, que tu mente genera, son lo que te estás diciendo si no eres consciente de lo que significan.

Que para tu mente los cambios son amenazas.

Hay que trabajar mucho en la observación y análisis de los pensamientos y en estar muy presente y consciente para que no escapen a esa criba. 

Todo lo que te frene hay que revisarlo. Todo.

Y lo que te dices negativo te frena.

¿Miedo de qué? 

Son cuentos que te cuentas. Historias de miedo.
 
Todos las tenemos y todos nos asustamos.

Esto es como encender la luz para que se vaya la oscuridad que nos da miedo por la noche. No hay peligro ninguno pero tu mente te dice que sí y te cuenta cuentos de terror.

Si trabajas esto cada día, te darás cuenta de que vas viendo venir a tu mente y frenarás antes de que las emociones afloren. 

Y no llegarán a producirse las sensaciones de malestar asociadas.

Este poder es increíble, pero créeme, posible adquirirlo. 

Con trabajo diario de análisis, autoanálisis.

Al principio desde las sensaciones negativas, tomando conciencia de que están ahí y qué emociones las provocan.

Trabajando esas emociones. El porqué se producen y cuando esto está bien trabajado, anticipando.

Podrás anticiparte a la emoción. Sabrás cuál es y qué la provoca. 

Y cambiarás el pensamiento.
 
Tu mente aprenderá a distinguir entre lo que es peligroso para tu vida y lo que no.

Y te atreverás a hacer las cosas sin miedo, porque sabrás que son buenas y beneficiosas para ti.

¿Cuántas veces te has sentido muy bien tras hacer algo que no estabas dispuesto o dispuesta a hacer por miedo?

Vencido el miedo, o haciendo pese al miedo, te das cuenta que eres capaz, que no te ha pasado nada y que te sientes muy bien.

Esa sensación de bienestar y satisfacción te la niegas al no hacer.

Dice un dicho que " Visión sin ejecución es alucinación"

Pues no alucines y ponte a ello. A todo lo que puedas.

No te cuentes historias.

Construye la que tú quieres que sea. Conscientemente.
 
El cuento cambiará mucho, ya lo verás.

Jorge Arizcun
Junio 2017





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jueves, 22 de junio de 2017

Desactiva el programa



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 





Si te ha pasado en tu vida que el mundo que creías estable y seguro se te ha caído roto en mil pedazos, no trates de reconstruirlo.

Porque cuando en la vida algo se rompe o cambia radicalmente, normalmente reconstruir no es el camino. 

Solo puedes seguir con el cambio y construir algo nuevo. Nada de lo anterior ya será igual.

Comienzas a construir desde donde estés, con lo que tienes o te queda, que algunas veces es bien poco. 

Y tras el derrumbe, normalmente con pocas fuerzas e ideas.

No sabes bien realmente qué es lo que quieres construir ni por dónde empezar.

Así que comienzas por retirar los escombros y poco a poco vas gestionando el cambio y remontando. Con mucho esfuerzo.

Pasado un tiempo, pueden volver, recurrentes, sensaciones y emociones similares a las de aquellos momentos vividos. Esto es muy normal.

¿Qué está ocurriendo? 

Fuera nada...

Dentro se ha activado un programa. El que se instaló en tu mente sin que te dieras cuenta.

¿Y que ha hecho que ese programa se ejecute?

Pues una serie de circunstancias que coinciden con las que se dieron cuando ocurrieron aquellos acontecimientos.

La activación de ese programa se produce al nivel del subconsciente, provocando sensaciones físicas, que no asocias a nada más que a un malestar difuso, más o menos intenso. 

Baja energía que te lleva a un estado de abatimiento y tristeza. A una astenia provocada por la mente subconsciente.

Muchas veces lo vives sin plantearte nada, como un estado achacable a factores externos, que son los que hacen que el programa se ejecute en segundo plano, al abrirse inconscientemente ficheros guardados.

En esos ficheros están las respuestas en forma de emociones y sensaciones. Y también lo que en su momento las originó.

Al nivel consciente no lo procesas

Tienes ese estado y esas emociones como el miedo o la tristeza y tu cuerpo las somatiza con esas respuestas físicas de malestar, agotamiento, falta de energía, tristeza...

Son las mismas emociones y las mismas respuestas sensitivas que quedaron grabadas en el subconsciente y que ante uno o más estímulos el programa dispara.

Nada está ocurriendo ahora que justifique nuestro estado. Es una grabación la que lo produce todo. 

No hay desastres ni vivencias en el plano consciente. Sólo respuestas a lo que sí se repite en el inconsciente.

Si te paras a pensar y profundizas con el razonamiento y con la meditación, puedes acceder al código del programa y averiguar qué y por qué se activa.

Uno de los estímulos externos puede ser la época del año. Esto es habitual, aunque pueden ser otros (personas, lugares, acontecimientos...)

Si ocurrió algo que nos marcó en verano y hacía mucho calor, nuestra mente ante ése estímulo, asocia y ejecuta el programa de respuesta automática. 

Y nos sentimos como nos sentíamos en el momento en el que la vivencia se produjo. 

Sólo que ahora no hay vivencia y la causa permanece oculta en el subconsciente. En el exterior sólo es verano y hace calor.

Volvemos a sentirnos igual. Es recurrente y se repite cada vez que se dan las circunstancias externas.

Pero se puede desactivar. Se puede desprogramar o reprogramar.
  
Lo primero en cualquier caso es tomar conciencia de que es un programa ejecutándose en nuestra mente

Requiere prestar mucha atención y observación para identificarlo. 
Qué te pasa. Por qué te pasa. Qué condiciones se están dando ahora que puedan tener que ver. 

En ocasiones la conexión mental se produce sin apenas intervención consciente tuya. Y se te revela con claridad qué programa se está ejecutando y porqué.

En cualquier caso, sea porque lo has investigado por tus medios o con ayuda, o bien porque se haya producido esa revelación y se haya producido esa conexión consciente - subconsciente, lo cierto es que al identificar el programa y lo que hace que se dispare, puedes intervenir.

En este punto ya afloran los recuerdos al nivel consciente. Vuelven recurrentes los sonidos, las imágenes y las sensaciones vividas.

Y sabes lo que te pasa y por qué te sientes así. 

Toca trabajarlo. Sabes que no ocurre nada ahora. Sabes que el estímulo externo de hoy ha activado la respuesta automática, pero que no hay razón ahora para la misma. 

No está pasando nada. Todo está en calma. Lo que provocó en su momento tus emociones y respuestas fisiológicas, ahora no está ocurriendo. 

Pero tu cerebro no lo sabe. Debes hacérselo saber. 

Hay técnicas para ello. 

Tu mundo se rompió en mil pedazos y desde entonces no es ya igual. Ni parecido. 

Es otro que tú has construido nuevo. 

Y en esta nueva realidad el pasado no existe más que en el recuerdo.

Si saliera en pantalla este mensaje emergente:
"¿Desea detener la ejecución de este programa?

Sin dudarlo, . Porque no es funcional. No nos sirve.

O este otro:
"¿Desea desinstalar este programa?
De nuevo

Liberarás espacio y mejorará tu rendimiento. Recuperarás energía y podrás vivir el presente sin interferencias del pasado.

Porque ahora no pasa nada que justifique tu estado. 

Ya sabes qué te ocurre. Eres consciente. Sigue con tu vida. Tu nueva vida. Sin miedo.




Jorge Arizcun
Junio 2017






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sábado, 17 de junio de 2017

Graduación



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


   



Se acaba el curso escolar. Muchos estudiantes terminan ciclos educativos y se gradúan.

Ayer lo hizo mi hija ¿pequeña? que terminó la primaria.
 
La graduación, además del significado que supone completar un ciclo, conlleva muchas emociones.
 
Son muchas las vivencias acumuladas, muchas competencias adquiridas. 

Años en los que todo han sido cambios, físicos, mentales, del entorno.

Ayer, durante la ceremonia de graduación, me trasladaba por momentos con la mente al comienzo de esta etapa, 9 años antes. 

Todo ha cambiado. 

Los niños, con 9 años más, que dejaron de serlo y ahora son ya casi adolescentes (en muchos casos sin el casi) con una transformación física tremenda, que toma su verdadera dimensión cuando, como ayer, comparas con cómo eran cuando comenzaron la primaria.

Los padres. Por los que el tiempo va dejando huella de su paso. 

Las vidas de todos cambiadas. 

Los profes. Muchos ya no están y los que siguen, son diferentes.

El centro. También cambiado respecto a lo que era.

El entorno. El barrio, el país, el mundo.

Sólo (¿?) son 9 años y nada es igual.

Es la vida.
 
Tomar conciencia del paso del tiempo puede asustar. Puede dar vértigo indudablemente.

Pero puede ser también una oportunidad para revisar si ese tiempo ha sido vivido y qué ha significado ese cambio.

Celebramos la graduación de nuestro hijos. 

Y esa celebración nos incluye. También celebramos nuestro aprendizaje. Y nos graduamos con ellos, tras estos años de cambio.

¿Con qué calificaciones?, ¿con qué asignaturas aprobadas? 

Aprobadas todas. Pasamos de curso.
 
Cada uno sabrá sus calificaciones y su evaluación.

Ayer echaba de menos a algunas personas, como mis padres (lo que hubiese disfrutado y llorado mi madre)

Estos nueve años se han llevado personas, circunstancias, trabajos, cosas materiales...

Hemos hecho mucho esfuerzo para dejar ir todo eso que terminó y salió de nuestras siempre cambiantes vidas, haciendo sitio a todo lo nuevo que también ha llegado.

La canción de despedida del ciclo, en la ceremonia de graduación, nos incluye a todos y habla de todos.

Girando la cabeza en el salón donde tuvo lugar el acto, vi a todo el mundo con su birrete y su orla.

A todos. Niños, padres, profesores.
 
Todos nos graduamos ayer.

Feliz nueva etapa de cambio (aunque en realidad el cambio es continuo y somos nosotros los que lo parcelamos en etapas)
 
Se inicia un nuevo periodo escolar de 6 años hasta la universidad... Parece mucho. 

Depende de qué ocurra y sobre todo de cuánto de lo que ocurra lo vivamos conscientemente. 

Celebramos la vida. El cambio. Podemos hacerlo porque estamos aquí, viviendo. 

Y se acabará. Otros se graduarán. En sus cursos y en la vida.

¿Cómo serán las cosas dentro de 6 años?

Quién lo sabe...

No esperemos hasta entonces. 

Cada día nos graduamos de ese día vivido. 

De nosotros depende qué hayamos aprendido y cuales sean nuestras calificaciones.

Todas las asignaturas son necesarias.

Tengamos preparado el birrete para la celebración de nuestro graduación diaria. 

Celebremos el cambio. 

Jorge Arizcun
Junio 2017






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