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jueves, 22 de junio de 2017

Desactiva el programa



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 





Si te ha pasado en tu vida que el mundo que creías estable y seguro se te ha caído roto en mil pedazos, no trates de reconstruirlo.

Porque cuando en la vida algo se rompe o cambia radicalmente, normalmente reconstruir no es el camino. 

Solo puedes seguir con el cambio y construir algo nuevo. Nada de lo anterior ya será igual.

Comienzas a construir desde donde estés, con lo que tienes o te queda, que algunas veces es bien poco. 

Y tras el derrumbe, normalmente con pocas fuerzas e ideas.

No sabes bien realmente qué es lo que quieres construir ni por dónde empezar.

Así que comienzas por retirar los escombros y poco a poco vas gestionando el cambio y remontando. Con mucho esfuerzo.

Pasado un tiempo, pueden volver, recurrentes, sensaciones y emociones similares a las de aquellos momentos vividos. Esto es muy normal.

¿Qué está ocurriendo? 

Fuera nada...

Dentro se ha activado un programa. El que se instaló en tu mente sin que te dieras cuenta.

¿Y que ha hecho que ese programa se ejecute?

Pues una serie de circunstancias que coinciden con las que se dieron cuando ocurrieron aquellos acontecimientos.

La activación de ese programa se produce al nivel del subconsciente, provocando sensaciones físicas, que no asocias a nada más que a un malestar difuso, más o menos intenso. 

Baja energía que te lleva a un estado de abatimiento y tristeza. A una astenia provocada por la mente subconsciente.

Muchas veces lo vives sin plantearte nada, como un estado achacable a factores externos, que son los que hacen que el programa se ejecute en segundo plano, al abrirse inconscientemente ficheros guardados.

En esos ficheros están las respuestas en forma de emociones y sensaciones. Y también lo que en su momento las originó.

Al nivel consciente no lo procesas

Tienes ese estado y esas emociones como el miedo o la tristeza y tu cuerpo las somatiza con esas respuestas físicas de malestar, agotamiento, falta de energía, tristeza...

Son las mismas emociones y las mismas respuestas sensitivas que quedaron grabadas en el subconsciente y que ante uno o más estímulos el programa dispara.

Nada está ocurriendo ahora que justifique nuestro estado. Es una grabación la que lo produce todo. 

No hay desastres ni vivencias en el plano consciente. Sólo respuestas a lo que sí se repite en el inconsciente.

Si te paras a pensar y profundizas con el razonamiento y con la meditación, puedes acceder al código del programa y averiguar qué y por qué se activa.

Uno de los estímulos externos puede ser la época del año. Esto es habitual, aunque pueden ser otros (personas, lugares, acontecimientos...)

Si ocurrió algo que nos marcó en verano y hacía mucho calor, nuestra mente ante ése estímulo, asocia y ejecuta el programa de respuesta automática. 

Y nos sentimos como nos sentíamos en el momento en el que la vivencia se produjo. 

Sólo que ahora no hay vivencia y la causa permanece oculta en el subconsciente. En el exterior sólo es verano y hace calor.

Volvemos a sentirnos igual. Es recurrente y se repite cada vez que se dan las circunstancias externas.

Pero se puede desactivar. Se puede desprogramar o reprogramar.
  
Lo primero en cualquier caso es tomar conciencia de que es un programa ejecutándose en nuestra mente

Requiere prestar mucha atención y observación para identificarlo. 
Qué te pasa. Por qué te pasa. Qué condiciones se están dando ahora que puedan tener que ver. 

En ocasiones la conexión mental se produce sin apenas intervención consciente tuya. Y se te revela con claridad qué programa se está ejecutando y porqué.

En cualquier caso, sea porque lo has investigado por tus medios o con ayuda, o bien porque se haya producido esa revelación y se haya producido esa conexión consciente - subconsciente, lo cierto es que al identificar el programa y lo que hace que se dispare, puedes intervenir.

En este punto ya afloran los recuerdos al nivel consciente. Vuelven recurrentes los sonidos, las imágenes y las sensaciones vividas.

Y sabes lo que te pasa y por qué te sientes así. 

Toca trabajarlo. Sabes que no ocurre nada ahora. Sabes que el estímulo externo de hoy ha activado la respuesta automática, pero que no hay razón ahora para la misma. 

No está pasando nada. Todo está en calma. Lo que provocó en su momento tus emociones y respuestas fisiológicas, ahora no está ocurriendo. 

Pero tu cerebro no lo sabe. Debes hacérselo saber. 

Hay técnicas para ello. 

Tu mundo se rompió en mil pedazos y desde entonces no es ya igual. Ni parecido. 

Es otro que tú has construido nuevo. 

Y en esta nueva realidad el pasado no existe más que en el recuerdo.

Si saliera en pantalla este mensaje emergente:
"¿Desea detener la ejecución de este programa?

Sin dudarlo, . Porque no es funcional. No nos sirve.

O este otro:
"¿Desea desinstalar este programa?
De nuevo

Liberarás espacio y mejorará tu rendimiento. Recuperarás energía y podrás vivir el presente sin interferencias del pasado.

Porque ahora no pasa nada que justifique tu estado. 

Ya sabes qué te ocurre. Eres consciente. Sigue con tu vida. Tu nueva vida. Sin miedo.




Jorge Arizcun
Junio 2017






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domingo, 26 de febrero de 2017

La Vida Sigue

                     

Trick or Treat      Crecimiento Personal




La vida sigue

Y no espera por nadie. 

Todo pasa en instantes. Hasta la misma vida lo es.

Entonces, ¿por qué pararse? ¿por qué tanto preocuparse? Y ¿de qué? 
¿vale la pena?

Tengo una historia, mía, como la de muchas otras personas. Ni mejor ni peor. Ni buena ni mala. 

Ayer tuve que tomar una decisión. Una difícil decisión por su trascendencia. 

Y ese momento era impensable dos días antes. Porque era absolutamente imposible de prever.

Ayer tuve que decidir que a mi perra kyra le hicieran la eutanasia.

Muchas personas se enfrentan a una decisión así y los que tienen mascota saben que es un momento muy duro, ya que afecta mucho y afloran emociones fuertes y encontradas.

Kyra estaba bien. Muy bien. Y antes de ayer ya no. Un problema interno medular la dejó paralizada de los cuartos traseros. De golpe. Así, de un día para otro.

Y también de golpe te ves envuelto en una vorágine de acontecimientos y sentimientos. 

En pocas horas todo cambia y se altera. Cuento lo de mi perra por el desenlace, que afortunadamente puede decidirse. La eutanasia es un derecho y una opción que tienen los animales. Las personas, salvo en algunos países, no.

Y cuando reflexiono ahora, un día después de lo que yo personalmente viví como un momento terrible, me doy cuenta que depende. 

Terrible para mi. No para kyra. Porque era lo mejor para ella. Tuvo suerte de que su dueño estuviese ahí para tomar la decisión. La mejor decisión para ella.

No la que me hubiera gustado tomar. 

Pero no es cuestión de gustos, si de lo que es correcto. 

Y aún esto depende. Correcto para mi, según yo lo veo. Para otra persona quizás no.

Al final es una decisión. Y hay que tomarla, en uno o en otro sentido. Y ocurre así, de repente. Sin esperarlo, sin poder prepararse.

Y al día siguiente te das cuenta una vez más que la vida sigue, que todos los seres tenemos nuestro tiempo y que es correcto así. Porque así funciona la vida.

Kyra era joven y fuerte. Tan fuerte y vital que su lesión la provocó su fuerza y su vitalidad. Vivió su tiempo con plenitud física, con mucho cariño y a tope. Como era ella. 

Vino en el momento justo y se fue cuando le tocó irse. Sin más. 

¿Podía preverse? No. Sucedió. Como sucede todo.

Por eso no vale la pena preocuparse. No es razonable tratar de saber del futuro. Ni del de mañana. Ni del de dentro de un momento. 

Kyra vivía en el ahora, sin preocupaciones. Sin comerse el coco. Cada momento. Intensamente. 

No se decía, "no corras tanto que te vas a romper", no. Corría todo lo que podía y siempre que podía. Era su naturaleza. Y la envidio.

Todo estaba siempre bien en su mundo. Un ser puro sin contaminación mental. 

Viviendo. Sin más.

No es mal espejo en el que mirarse. 

Yo creo que hay que aprender mucho de la naturaleza. De los animales. De los seres vivos, los ecosistemas. 

Pero de eso puedes darte cuenta si tras un acontecimiento como el que viví yo ayer, junto a mi querido hermano, que me acompañó y ayudo en este trance, tratas de sacar una enseñanza. 

Yo creo que la he sacado y que la experiencia valió la pena. Sino, ¿para qué las lágrimas?

Sólo para sentir la emoción que algo así provoca. Y para reflexionar: ¿qué tengo que aprender de esto?

Pues esta reflexión es parte de ese aprendizaje. 

Kyra no era mía. Era parte del todo, como todos los seres y objetos. Vino a mi vida y compartimos un tiempo. Y fue una experiencia buena para los dos y para los que compartieron también tiempo con ella.

Sin más. Vino y se marchó. 

Pero hay algo que se resiste a esta aceptación. La mente, el apego del ego
.

Hoy kyra vive en mi recuerdo de ella y mi vida continúa. En mi mano está sonreír ante ese recuerdo o sufrir porque ya no está. 

Estoy triste pero también contento. Todo ha sido como tenía que ser. No como yo hubiera querido que fuera. Y aceptarlo es crecer a partir de ahí.

La experiencia de ayer fue intensa. Pero ni buena ni mala. Sólo fue.

Y para terminar esta reflexión, en este día raro, un regalo que me hizo ayer mi hijo de 14 años con esta frase:

"Papi, cuando pierdes algo o a alguien querido queda un sitio para que venga algo o alguien nuevo. Y hay que esperarlo con ilusión"

Pues con ilusión lo espero y espero que sea tan maravilloso e intenso como lo ha sido kyra. 

Hasta siempre compañera. Y gracias por la enseñanza.




Jorge Arizcun