domingo, 13 de enero de 2019

Lo único que permanece es el cambio - Parte 5



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 



Tras recorrer el camino del cambio en las cuatro entradas anteriores, vamos a seguir en esta quinta, explorando las barreras que nos autoimponemos.

¿Eres consciente de esas barreras que te pones? ¿De qué información sobre ti dispones? ¿qué grado de autoconfianza tienes?

Hoy vamos a traer al tercer personaje, el EVALUADOR.

Dos de las barreras con las que puedes encontrarte en tu trabajo de cambio son la pereza y la procastinación. ¿cual es el beneficio oculto que obtienes con estas actitudes?

El beneficio es parar, no seguir, no moverse. Quedarse en la zona de confort, que no es un buen sitio. Es un beneficio a corto plazo y supone un sucedáneo de la satisfacción.. Una falsa satisfacción. 

Tu mente te engaña y te boicotea. Las excusas para no seguir las fabrica tu ego, el personaje que crees que eres.

Es importante que identifiques patrones aprendidos en esas actitudes de inercia, de resistencia al cambio.

¿Por qué esa resistencia? Una gran parte de tu cerebro se ocupa de tu supervivencia. Cuando el cerebro está en esa función, todo son amenazas y en su intento de protegerte frente a ellas, provoca esas resistencias y rescata patrones aprendidos. Se generan emociones como la pereza que te llevan a posponer.

Muchas personas se ocupan más de los demás que de sí mismas. En situaciones de bloqueo personal, de miedo al cambio, es muy habitual que se tienda a ayudar a otros, que se enfoque en los otros. Es una manera de protegerse y justificarse ante ese cambio que hay que hacer y que no se quiere acometer.

Pero para ayudar a los demás, tu botella ha de estar llena. Llena de energía, de salud y de fuerza. Tienes que cuidarte, porque uno de los aspectos importantes que suele abandonarse o descuidarse es el autocuidado, mental y físico.

Si entregas tu vida a otros, olvidándote de ti, pierdes tu responsabilidad personal y el beneficio que obtienes es sentirte buena persona. Pero sólo en un aspecto, hacia fuera, hacia los otros. pero ¿y contigo? ¿eres buena persona contigo?

En los procesos de cambio, alcanzar la meta, el objetivo, es un éxito. En muchas ocasiones el miedo se sitúa en ese punto. Existe el miedo al éxito, que es miedo a la responsabilidad para alcanzarlo.

Puedes hacerte dos preguntas, que te ayudarán a saber de qué te tienes que responsabilizar y qué es lo que quieres realmente, desde la libertad de elección que debes tener, sin ataduras de tu mente, ni encorsetamientos de tu ego:

¿Para qué?
¿Qué es lo que tiene sentido para mi?

Esas preguntas te pueden ayudar a trabajar en el afianzamiento de aquello en lo que sabes que eres bueno o buena. Te pueden ayudar a saber si estás haciendo lo correcto y vencer las resistencias.

Existe un ejercicio que puedes realizar en pareja, que consiste en escribir aquello en lo que consideras que vales y tienes capacidad de lograr, y pegarlas en una pared, cada una en un papel. Ponerte a una cierta distancia y tratar de ir a por ellas, mientras tu pareja de ejercicio opone resistencia a tu avance.

Es un ejercicio de conexión con uno mismo para ser capaz de escribir aquello en lo que te consideras competente y de esfuerzo para vencer las resistencias. No es tanto vencer físicamente las resistencias que son las propias barreras, que están en la mente, sino conectar con ellas, reconocerlas y descubrir el para qué, para qué están allí.

Muchas veces somos nosotros mismos los que creamos las barreras, los que nos sujetamos y ofrecemos resistencia al avance.

Es muy importante aprender a soltar lastre. Un globo no se elevará si no se desprende de ese lastre, ese peso adicional que lo mantiene en tierra. Es preciso soltar para partir, para volar. Ese lastre pueden ser barreras mentales, pueden ser personas, relaciones, cosas, lugares, trabajos...

Es importante identificar aquello que te sujeta y para qué lo hace. Muchas veces puedes encontrarte que no quieres causar problemas, hacer daño, no quieres iniciar el cambio porque este puede afectar a otros... pero simplemente has de tomar conciencia de cual es tu intención. Si esta es positiva y consideras importante el cambio primero para ti, entonces esa barrera puedes soltarla, porque será beneficioso también para tu entorno.

La vida es un proceso evolutivo PERSONAL. No es un proceso evolutivo para otros, es para ti. Tú eres quien evoluciona a lo largo de tu vida, y los demás están en su propio proceso de evolución, que no es el tuyo. 

Puede parecerte algo egoista esto, pero no tiene nada que ver con el egoísmo. Si tú no evolucionas, si no alcanzas tus metas, si no vas cumpliendo objetivos, serás un lastre para ti mismo y lo serás también para los demás. Reflexiona sobre ello. Si tú no estás bien, difícilmente vas a ser de ayuda a otros.

Una de las resistencias, de las barreras que se oponen a tus deseos de cambio son las creencias. Estas son programaciones mentales puras y duras. Tu mente desde que naciste fue grabando en el disco duro que es tu cerebro aproximadamente hasta los 7 años. En ese tiempo se fueron instalando programas y se fueron guardando datos y datos, que esos programas procesan.

Sirven para situarnos en el mundo, pero vienen de fuera, de nuestros padres y entorno familiar, del colegio, de las películas y lecturas, de la tele... Sirven para empezar. Con el tiempo muchas de esas grabaciones y programas se desactualizan y dejan de ser funcionales.

Identificar las creencias y determinar si son o no funcionales y útiles ahora, es un primer paso importante para vencer las resistencias que suponen la ejecución de esos programas mentales.

No todas son barreras. las creencias pueden ser de ayuda (funcionales) o puede que no te ayuden (disfuncionales) Son estas las que suponen un freno y una barrera.

En la PNL (Programación Neurolingüística) se establecen dos tipos de expresión:

1.- REACTIVA
2.- PROACTIVA

La primera se refiere a las justificaciones y las excusas y la segunda se refiere a la identificación de las barreras y cómo superarlas.

Hay un ejercicio muy interesante y potente que puede ayudarte. Tiene que ver con la identificación con las creencias limitantes, que son disfuncionales y en las que hay que trabajar.

Se trata de una secuencia de expresiones ordenadas, 5 en el tipo 1 y 5 en el tipo 2. 

1.- REACTIVO

a) "Si no fuera por..."
b) "yo podría..."
c) "hasta que..."
d) "yo no podré..."
e) "y mientras tanto yo..."

2.- PROACTIVO

f) "Dado que..."
g) "me impide..."
h) "y lo que quiero es..."
i) "lo que puedo hacer..."
j) "y qué más..."

Llévalo a tu experiencia personal y pon ejemplos reales. Habla de tu objetivo y obsérvalo desde ambas partes, reactiva y proactiva.

Te pongo mi propio ejemplo:

1.-
a) Si no fuera por... 
la idea de "locura" que puede parecer pensar en un cambio de vida radical,
b) yo podría... 
mirar al futuro, hacia mi objetivo y centrarme al 100% en mi proyecto vital
c) Hasta que... 
no lo interorice y me deje de excusas
d) Yo no podré... 
avanzar hasta conseguirlo
e) Y mientras tanto yo... 
me quedo paralizado, atemorizado, con sensación de no poder y sufriendo, juzgándome. Busco otras alternativas menos gratificantes. Sobrevivo y no tomo las riendas.

2.-
f) Dado que... 
las excusas y las barreras mentales
g) Me impiden... 
avanzar con confianza hacia lo que quiero
h) Y lo que quiero es... 
caminar por ese camino, conscientemente y lograr mi propósito
i) Lo que puedo hacer... 
es centrarme todo lo posible en ello, estudiar, formarme, hacer las cosas como realmente quiero. Trabajar todos los días
j) Y qué más... 
Enfocarme en la meta con acciones concretas. Buscar trabajo de acuerdo con ese objetivo vital, en un emprendimiento propio o trabajando en un proyecto de otro. Integrarlo en mi vida. Abrir mi mente. Enfocar. vencer al miedo.

Esto pertenece a mi experiencia. En ese momento de miedo e incertidumbre previo al cambio. El cambio se produjo y enfoqué hacia lo que quería. Estudié. me hice coach y encontré trabajo. Vencí barreras, solté lastre, inicié una nueva relación de pareja,cambié de ciudad, encontré nuevos amigos, avancé.. Y sigo avanzando hacia nuevos objetivos.
Tú también puedes.

Lo dejo aquí por ahora, que sino la entrada es muy larga.
Seguiremos con nuestro personaje evaluador...


Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Enero 2019







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lunes, 19 de noviembre de 2018

Lo único que permanece es el cambio 4 - Personaje Ingeniero



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 


Todo está en ti y en tu mente.

Eres tres personajes en uno: Creador, Ingeniero y Evaluador. En esta ocasión vas a traer al segundo personaje de los tres que eres: el Ingeniero.

Este va a ser el que diseñe el plan de acción. Tu personaje creador es quien dibujó la realidad que quieres y te la presentó con todo lujo de detalles en un presente futuro: Tu meta.

Ahora toca trabajar. No vale sólo con visualizar, con adaptar el lenguaje. Hay que hacer. Y aquí es donde tu personaje ingeniero tiene que actuar.

Tienes la visión global de cómo quieres que sea tu vida en ese tiempo futuro, pero estás aquí ahora, en tu realidad presente, por lo que es necesario trazar el mapa y concretar las metas.

Existen herramientas que pueden ayudarte a situarte en el presente, en dónde y cómo estás, para tomar decisiones en base a esa realidad presente.

En coaching el trabajo principal es la definición de la meta, del objetivo.

Por un lado está lo que quieres, lo que deseas. Imagínate un bocadillo que sale de tu cabeza en forma de pensamiento, de idea. Es como una nube. 


Tu personaje ingeniero es el encargado de convertir el deseo en objetivo, que vamos a representar como una diana, con las herramientas y técnicas adecuadas.

Un objetivo tiene que tener una característica esencial: la precisión. Debe ser preciso, CONCRETO.

Para ponerte en acción y no quedarte en el mundo de las ideas y deseos, es necesaria la actitud, que es el elemento motivador. Hay que entrenar al personaje creativo para que modifique ese lenguaje interno y convertirlo en positivo y motivador.

De un “no haces nada” a un “¡venga, que tú puedes!” hay una diferencia notable. Es esencial que tengas la seguridad de que puedes. Y de aquí surge otra característica indispensable de un objetivo: que sea asequible, REALIZABLE. 

En cuanto a la posibilidad de realización de algo, es importante CREER que puedes hacerlo, que ERES CAPAZ. Si no lo crees es muy complicado que ni siquiera lo intentes. Por eso en coaching es tan importante determinar previamente este aspecto, el grado de realizable que es un objetivo para ti, para trabajar las creencias y los miedos, antes de ponerte en marcha, o para determinar si es o no realista (yo tengo un objetivo que es ir al espacio en un mes, pero me temo que no es un objetivo realista, así que no voy a desgastarme en intentarlo)

Como aquí estamos hablando de cambio, pero el referido de pasar de un estado a otro que quieres, hay algo que te va a ser útil conocer y que va a determinar qué es aquello que puedes cambiar y lo que no. 

Para ello te propongo que desde tu personaje ingeniero  dibujes dos círculos concéntricos. Uno más grande y otro más pequeño dentro.

El de dentro, el más pequeño lo vamos a denominar CÍRCULO DE INFLUENCIA. El más grande lo vamos a llamar CÍRCULO DE PREOCUPACIÓN.

Todo lo que te preocupa y te gustaría cambiar está en el círculo grande y en el círculo pequeño está lo que depende de ti y puedes cambiar. El espacio que queda entre el círculo grande y el pequeño es aquello que no depende de ti, aquello que no está en tu mano cambiar. No está en tu control. 

Ese espacio fuera de tu control es en el que se mueve la especulación mental.

No está en mi mano ni en mi control ir al espacio en un mes, aunque quiera. No hay mucho que yo pueda hacer para que eso se haga realidad. Así que si me preocupo por eso, estoy transitando por ese espacio entre el círculo de influencia y el de preocupación y es ahí donde la mente hace de las suyas, especulando e inventando. Inútilmente.

Puede que antes de que termine el mes, un coche negro con el distintivo de la NASA pare delante de mi casa y dos personas de negro muy amables me inviten a irme con ellos… No es muy probable. Pero sí lo es que me sienta fatal si permanezco en la puerta de mi casa, nervioso y preocupado, esperando que aparezca ese coche.  

Ya ves que esa frase que dice: “si tiene remedio, ¿por qué te preocupas? Y si no lo tiene ¿por qué te preocupas?” es absolutamente cierta. No debes preocuparte de aquello que no está en tu control cambiar.

Y ahora que ya has visto este aspecto tan importante a la hora de establecer un objetivo, lo siguiente es establecerlo. Sí, ¿pero cual?

En las sesiones de coaching, este es un momento de dificultad, decidirse por un objetivo. Porque puedes tener muchos, de diferentes áreas de tu vida.

Para ayudarte existe una herramienta muy interesante y de mucha utilidad que es el mapa de vida o “mapa telaraña”, un esquema de áreas, que desde tu personaje ingeniero puedes trabajar.

Es divertido de realizar y muy gráfico. Para dibujarlo, antes haz una lista de áreas de tu vida. 

Por ejemplo:

-     - Salud
-     - Familia
-     - Trabajo
-     - Dinero
-     - Amistades
-     - Pareja

Una vez que los tengas, dibuja un círculo grande:


Ahora dibuja tantos radios como áreas de tu lista. Imagina que son los cortes de una pizza, para hacer porciones iguales, nombrando cada punto en el círculo:


Una vez dibujado todo como te he explicado, ahora es el momento de establecer el grado de satisfacción que tienes en cada área, que es lo que te va a indicar en qué área quieres trabajar.

Podría hacerse lo mismo sólo en un área, por ejemplo la del trabajo, y dividirla en distintos aspectos, como podrían ser:  Orden del espacio de trabajo,  Gestión del tiempo, Organización de tareas, etc. Los aspectos que tú consideres importantes en esa área.

Para establecer el grado de satisfacción puedes crear una escala de 1 a 10 en cada aspecto, siendo el 0 el centro del círculo:


Una vez establecida la escala, pon el grado de satisfacción de cada aspecto en la gráfica y después une los puntos:


Te sale una figura. Es el polígono de satisfacción. Con vértices más o menos lejos de la línea del círculo, donde se situaría la máxima satisfacción, el 10. 

En este ejemplo, los dos aspectos con menos puntuación en la escala serían el dinero y la salud. Hay que decidirse a trabajar con uno, el más importante para ti. Si el ejemplo fuera mío, elegiría la salud y me enfocaría para empezar en esa área.

Todo lo que se sitúa en el interior del polígono es lo conseguido, lo que tienes. El espacio que queda entre el perímetro del polígono y el círculo es el potencial, el área de cambio. 

Piensa que la forma de este polígono va a ir cambiando a lo largo de la vida y que hay que trabajar constantemente en él .

Una vez escogido el aspecto, por ejemplo la salud, se puede volver a hacer un esquema de áreas, pero ya todas referidas a la salud y así hasta determinar el objetivo por el que quieres empezar.

Cuando tengas definido ese objetivo, que podría ser por ejemplo: hacer deporte, aún hay que seguir indagando y trabajando. Hacer deporte está bien, pero quizás es demasiado amplio aún, como lo era aún más “tener buena salud”. Es necesario, y es otra característica principal de un objetivo, que este debe ser lo más ESPECÍFICO posible.

Muy bien. Ahora ya tienes claro en qué área de tu vida quieres enfocarte para cambiar y tienes un objetivo claro y realizable.

Para ayudarte a conseguirlo hay una pregunta que puedes hacerte: “¿Quién puede ayudarme”?

Siguiendo con los círculos puedes representar tus relaciones mediante círculos concéntricos con uno en el centro que eres tú. Desde ese círculo y desde dentro hacia fuera están las personas más o menos cercanas. De todas ellas puedes determinar quién  puede ayudarte y explorar esas posibilidades de ayuda. No hagas caso a tu creencia, si la tienes, de que no necesitas ayuda, que puedes solo. Tu ayudarías ¿no? Pues eso… Hay que saber dar y recibir 

La imagen de más arriba, la de la diana, representa la precisión. Si quieres tirar con arco, no puedes coger el arco, colocar la flecha, tensar y soltar, así sin más. 

En la técnica de tiro con arco hay que precisar el tiro, estabilizar, mantener el foco y disparar. Estas acciones son las que determinan la clave del éxito.

Además de persistir y no desistir (habrá que realizar el tiro cuantas veces sea necesario) manteniendo el foco en el objetivo. El objetivo no es este preciso tiro que vas a intentar. Es el resultado a medio plazo que vas a conseguir tras múltiples tiros.

Hay que enfocar con acciones concretas y medibles, acciones que tienes que decidir y realizar, teniendo en cuenta las dificultades internas y externas que vas a encontrarte, estableciendo el nivel del  1 al 10 de la expectativa y valorando posteriormente del  1 al 10 el resultado.

Como si hubieses efectuado el tiro con arco, ¿cuál era tu expectativa previa al tiro? Y ¿cuál ha sido el resultado? Y cuando la flecha ya está clavada en la diana, a la vista del resultado y de lo lejos o cerca que está del centro, ¿qué puedes hacer en el siguiente tiro que te acerque al objetivo?

Tras todo lo visto y con la ayuda de tu personaje ingeniero, ya estás en disposición de establecer un objetivo para ti en el que comenzar a trabajar.

Este objetivo identificado, debes querer conseguirlo, creer que puedes, debe ser lo más preciso posible, debe ser realista, debe tener una fecha de realización, un tiempo concreto para lograrlo y debe ser posible medir el grado de consecución, como cuando se ha disparado la flecha y ves en la diana dónde se ha clavado.

Persiste en el intento, no pierdas el foco, apóyate en los que pueden ayudarte y ¡a por ello! 

Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Diciembre 2021







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sábado, 3 de noviembre de 2018

Disfrutar lo indisfrutable



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 




Una vez me contaron la historia de una persona que pasando por un duro trance, hospitalizada con un grave problema de salud, ante la bienintencionada pregunta “¿cómo estás?” que alguien le hizo en una de las visitas, la persona enferma respondió:
“aquí, disfrutando lo indisfrutable

Esto me impresionó y me quedó grabado. Lo recuerdo a menudo y quiero compartirlo en esta entrada.

Hay varias formas de ver las cosas, de afrontar los retos y desafíos que la vida nos pone delante.

Una de ellas, muy habitual, es quejarse y lamentarse. Hacerse la víctima.

Otra es disfrutar el momento con lo que trae. Aunque pueda parecer indisfrutable.

Existen muchos ejemplos de personas que sonrieron hasta en las circunstancias más extremas, como el malogrado Stephen Hawking, al que puedes ver en la foto de arriba riendo con la ocurrencia divertida de su amigo... 

¿Qué te sugiere esa imagen? Cualquiera podría decir que para alguien con la terrible enfermedad que padecía el científico, no cabría en su vida el disfrute. Pues no es así, se puede disfrutar en cualquier condición, porque es una actitud y por tanto se puede elegir.

Hace poco volví a ver la película “El día de mañana” de Roland Emmerich en la que se relata la devastación provocada por un brusco cambio climático,

Hay una escena en la que tres científicos en un observatorio situado en las montañas del norte de Escocia se disponen para su inevitable final, aislados en el extremo temporal de nieve, poco antes de un letal descenso de temperatura.

Se les acaba de terminar el combustible del generador de electricidad y, ya sin energía, brindan con un whisky de 12 años que el científico director del observatorio, tiene escondido tras unos libros.

Brindan por la humanidad, por ellos y el último lo hace por el club de fútbol de sus amores, el Manchester United.

Todos ríen tras ese brindis final. El momento resulta cálido pese a la inexorable certeza de que van a morir en breve, congelados y sin ninguna posibilidad.

En nuestra vida vamos a encontrarnos con momentos aparentemente indisfrutables. Un síntoma claro de evolución personal es ser capaces de encontrar paz, fuerza interior, ganas y alegría, donde aparentemente no hay nada más que sufrimiento.

Sufrir es una opción. Como también lo es la desesperación. Abandonarse al sufrimiento y la tristeza, a la desesperanza, puede resultarnos natural en los malos momentos.

Fíjate en esas personas que en lo peor logran permanecer enteras y sonreír. En calma y en paz. Puede hacerse y es mejor opción para uno mismo y para los demás.

Disfrutar lo indisfrutable es posible y mejora notablemente las situaciones difíciles, haciéndolas más llevaderas, menos duras. Porque son experiencias válidas, que forman parte de la experiencia vital.

Disfruta de la vida, con todo lo que te traiga, no sólo con lo aparentemente bueno y con lo agradable. Esto no existiría sin lo contrario. Nada es bueno ni malo. Tan solo es. Depende de ti cómo decidas vivirlo.


Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Noviembre 2018







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domingo, 28 de octubre de 2018

Lo único que permanece es el cambio 3 - Los tres Personajes



    Acompañamiento para Gestión del Cambio 






Ya hemos visto en qué consiste el cambio y las diferentes  posiciones que puedes adoptar.

Avora quiero volver a destacar el concepto de compromiso, necesario para enfrentar con decisión el proceso de cambio y sobre todo el compromiso que tienes contigo y con todo lo que tiene que ver contigo. 

Tu vida es tu responsabilidad y comprometerte es la primera premisa del auto-respeto.

Empecemos con una frase: Ya que estoy aquí, voy a ESTAR completamente. Esto requiere prestar atención y trabajar la PRESENCIA. Esto significa estar plenamente, con todos los sentidos. Prestarte atención.

Estar, prestar atención, observar... ¿qué es lo que está pasando ahora? a tu alrededor, en tu entorno, en el mundo. ¿que es lo que esta pasándote? en tu interior. Date cuenta de lo que piensas y de lo que sientes.

Es habitual no prestar atención y no darse cuenta de lo que se siente, de lo que se piensa, ni tan siquiera de lo que pasa. 

Si el cambio requiere acción, para poder actuar es necesario tomar conciencia de dónde y cómo se está. Una vez logrado esto, que requiere un trabajo y un entrenamiento, hay que actuar, con lo que se tiene. No esperar a que las cosas cambien para hacer. Es mejor tomar la iniciativa y provocar ese cambio.

Al tomar conciencia lograrás dos cosas:

- Situarte
- Elegir

La primera es esencial para activar la segunda. Saber dónde estás para elegir adónde quieres ir.

Hay una sensación que marca la intensidad de este proceso: el dolor.

Hay un punto de dolor que es necesario alcanzar para decidir cambiar. Ese umbral es distinto en cada persona. Debes ser consciente de lo que te duele una situación o un estado para motivarte lo suficiente a cambiarla. 

No se trata de dolor físico, que es un tipo de dolor. Es dolor vital. Las situaciones, los acontecimientos, las sensaciones pueden provocarlo. Es la intensidad de ese dolor la que activa el deseo. 

Los pasos, por tanto, son: situarse, sentir, desear y actuar.

El deseo sin acción se queda en una simple idea, que sólo se materializará si se actúa.

Ahora estás en el punto de "dolor" suficiente para desear el cambio. Y tienes toda la libertad de escoger. Libertad de dirección.

Puedes ponerte en marcha como un "pollo sin cabeza", que corretea en todas direcciones y en ninguna. Es cuando cualquier cosa nos vale. 
No sabes el potencial que tienes de desarrollar tus capacidades.

Realmente los humanos estamos entrenados en la supervivencia, más que en crear nuestra realidad, así que hay que pararse y razonar. Una buena pregunta es: ¿qué hay en todo esto que a mi me vale la pena? Y desde ese razonamiento  enfocar. Te dará una pista de hacia dónde quieres ir y dejarás de ser un pollo sin cabeza correteando sin sentido porque pondrás cabeza y razonamiento.

Eres tres personajes a la vez. Imagina 3 círculos, uno grande y dos pequeños encima

¿A qué te recuerda? Sí, a Mickey. De estos tres personajes habló Walt Disney.
El primero, situado en la que sería la oreja izquierda es el Creativo, el segundo, que estaría en la oreja derecha es el Ingeniero y el tercero, situado en el círculo del centro es el Evaluador.

Los tres personajes conviven en ti. Vamos a ver el primero: El Creativo.

Para permitirle salir, es necesario que comiences a desarrollar hábitos. Para sacarlo hay que trabajar con él. Vive en el hemisferio derecho de nuestro cerebro.

Hay una cita de Einstein que dice:

" Los problemas no se pueden solucionar en el nivel de conciencia en el que fueron creados" Fíjate en las dos últimas palabras: "fueron creados" 

Los problemas se crean. Nuestro personaje creativo lo hace. Aunque no nos demos cuenta. Por eso hay traerlo al plano consciente y ponerlo a trabajar.

Así podrás conectar con los motivadores reales que son los que te llevarán a la acción.

¿Quiénes son los creativos más grandes? Los niños. Conecta con tu niño y se iluminará tu hemisferio derecho para crear una nueva realidad.

Es importante que observes cómo te hablas, qué te estás contando.

Es tu personaje creativo quien lo hace. Y con ese lenguaje está creando tu realidad.

Ten cuidado con lo que te dices, en especial con el lenguaje crítico hacia ti.

Te pongo un par de ejemplos.

En vez de decirte "no lo estoy haciendo mal", frase que tiene negatividad implícita en las palabras "no" y "mal", que tu cerebro interpreta literalmente, además de extraer el mensaje "no lo estoy haciendo" (así funciona el cerebro humano...) prueba de esta manera:

"Lo estoy haciendo bien"

Es mucho mejor así, ya que directamente es un lenguaje en positivo.

La manera de hablarte puede darte pistas de cómo te estás relacionando contigo, a través de los mensajes que tu personaje creativo te dice.

En vez de decirte: "debo creer en mi", que implica un mandato y cierto reproche, prueba a cambiarlo por: "voy a creer en mi", que implica acción y determinación.

Vigila a tu yo creativo. Ponlo a trabajar para ir modificando la manera en la que te habla.

En este punto, te propongo un ejercicio poderoso, que si lo haces bien te va a ayudar mucho en tu trabajo de cambio.

Se trata de la experiencia de visualización.

Busca un lugar tranquilo y confortable. Adopta una postura de confianza, con los pies bien apoyados en la tierra, con el cuerpo relajado y la espalda erguida.

Escoge una música que te resulte relajante e inspiradora y, cerrando los ojos, respira tranquila y profundamente y visualízate dentro de tres años en aquello que sueñas.

Presta atención a los detalles, recréate en ellos, en lo que ves, en lo que escuchas, en lo que sientes.

Deja que tu yo creativo trabaje y te muestre ese futuro deseado, que te hable en presente de él.

Observa dónde, con quién y cómo estás. Concéntrate en estar allí ahora. Empápate de la vivencia. Experiméntala.

Sal de allí y regresa despacio, con la música, que quizás cuando vuelvas a escucharla te transporte a ese tiempo y lugar creados en tu mente para ser creados en tu realidad.

Todo es mental.

Y ahora, de nuevo en tu presente, tomando conciencia intensamente de dónde, cómo y con quién quieres estar dentro de esos tres años de tiempo, comprométete. 

Empieza a pensar y a escribir cómo hacer que eso que tu creativo ha proyectado se haga realidad.

Ese compromiso te dará determinación y te ayudará a decidir que quieres llegar y te empujará a la acción enfocada en tu meta.

Decide vivir con sentido, en su más amplio significado, con el rumbo puesto hacia tu meta, consciente de lo que te pasa y sacando el máximo partido de la experiencia, que es de crecimiento y evolución.

Con el creativo en control, la realidad se irá creando, materializando el deseo.

Adelante.

Ahora, aquí, pregúntate por qué haces lo que haces y si eso te acerca o te aleja de esa realidad visualizada.

Partes desde aquí y desde ahora, con tu yo creativo trabajando. No te conformes con el abanico limitado de opciones que crees que tienes. Deja que tu personaje creador te muestre más y explóralas.

Por último, anota cómo este propósito tuyo va a afectarte a ti, a tu entorno y al planeta.

Identifica aquello que te hace especial y toma conciencia de lo que eres capaz de lograr.

Te recomiendo que escribas, que anotes como en un cuaderno de bitácora tu experiencia.

Ánimo y hasta la próxima entrega de este apasionante viaje por el cambio.

Cree y crea.


Jorge Arizcun
COACHING ACTIVO
Diciembree 2021







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